Caos nocturno en Cuadra Play: vecinos denuncian ruido, riñas e inseguridad permanente
Caos nocturno en Cuadra Play: ruido, riñas e inseguridad

Caos nocturno en Cuadra Play: vecinos denuncian ruido, riñas e inseguridad permanente

En la zona conocida como Cuadra Play, ubicada en el sector de Cabecera del Llano en Bucaramanga, la fiesta no termina cuando los establecimientos cierran sus puertas. Según denuncias de líderes cívicos y residentes, esta área que concentra aproximadamente 110 locales comerciales, incluyendo 27 discotecas, bares y tabernas, se ha convertido en un foco constante de desórdenes que afectan la calidad de vida de quienes habitan allí.

Un panorama desolador para los residentes

José Alfredo Vesga, líder cívico del sector, describe la situación como "terrible". "Cuando los negocios cierran, la gente no se va. Se quedan en las calles consumiendo drogas, con los carros parqueados y el volumen al máximo, como si el barrio fuera una extensión de la discoteca", afirma con preocupación. Los testimonios recogidos indican que el problema va más allá del ruido dentro de los establecimientos, extendiéndose al comportamiento de quienes permanecen en los alrededores hasta altas horas de la madrugada.

Una vecina que prefirió mantener su identidad en reserva por temor a represalias relata: "Uno intenta dormir, pero es imposible. Los gritos, peleas, música y motos son constantes. Aquí ya no hay autoridad". Las calles se transforman en improvisadas pistas de fiesta al aire libre, sin control efectivo por parte de las autoridades locales.

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Escalada de violencia y deterioro de la convivencia

Jairo Alberto Niño Cárdenas, presidente de la Junta de Acción Comunal del sector, advierte que la situación ha alcanzado niveles alarmantes. "Además de la contaminación auditiva, hemos tenido riñas constantes, agresiones e incluso casos de homicidio. La gente ya no se siente segura. Esto se salió de control", expresa con firmeza.

Lucrecia Gómez, residente del área desde hace más de veinte años, describe un deterioro progresivo de la convivencia. "Antes esto era un lugar tranquilo, ahora es un infierno los fines de semana. No se respetan los niveles de ruido y, además, en la madrugada esto termina convertido en dormitorio de habitantes de calle. Nadie controla nada", manifiesta con evidente frustración.

Los habitantes cuestionan lo que consideran "una permisividad oficial excesiva" frente a los establecimientos nocturnos, argumentando que el desarrollo económico no puede priorizarse sobre la calidad de vida de los residentes. "Entendemos que la ciudad necesita espacios de entretenimiento, pero no a costa de nuestra salud mental, de nuestro descanso ni de nuestra seguridad", agrega otro vecino afectado.

La defensa de los comerciantes y la respuesta oficial

Los propietarios de bares y tabernas en Cuadra Play sostienen que han fortalecido sus controles internos para garantizar el cumplimiento de las normas establecidas. En declaraciones conjuntas, afirman haber implementado protocolos de ingreso más estrictos, reforzado la seguridad privada y ajustado horarios y niveles de operación.

"Gracias a estas medidas, hoy se percibe una reducción significativa en los niveles de ruido y un mayor control en el comportamiento de los asistentes. La implementación de controles acústicos, el monitoreo constante y la articulación con la Policía han contribuido a mejorar el orden en la zona", aseguran los comerciantes.

Por su parte, la Alcaldía de Bucaramanga, a través del secretario del Interior Alfonso Pinto Frattali, informa que se están realizando operativos y controles en la zona. "En Cuadra Play estamos adelantando acciones que tienen que ver con tránsito, gestores de convivencia, el equipo de seguridad y espacio público. Hemos solicitado un mayor compromiso de los comerciantes", explica el funcionario.

Frattali agregó que algunos establecimientos han sido objeto de sanciones por incumplimiento de requisitos legales y que se exige mayor insonorización y apoyo logístico por parte de los propietarios. "Por ahora, el decreto de horario se mantiene hasta las 2 de la mañana. Esto implica un gasto y un esfuerzo importante para mantener presencia policial en estos sectores de esparcimiento", concluyó.

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Un pasado tranquilo que contrasta con el presente caótico

La historia de Cuadra Play revela una transformación radical. Lo que hoy es conocido como zona de vida nocturna fue, durante décadas, un sector residencial tranquilo. Ubicado junto al parque Guillermo Sorzano González (San Pío), entre las carreras 34 y 36 y las calles 46 y 49, este espacio estaba compuesto por viviendas familiares donde predominaba la armonía vecinal.

Las primeras construcciones datan de después de 1950, cuando la constructora Urbanas vendió lotes del "Valle de Don Andrés", la finca de David Puyana. Posteriormente, el Banco Central Hipotecario desarrolló las primeras casas en serie de Bucaramanga, conocidas como "Las Casas del Banco".

Hasta la década de 1980, el ambiente era completamente residencial, habitado por familias tradicionales. Sin embargo, a mediados de los ochenta comenzó un proceso de transformación comercial que se aceleró con la llegada de establecimientos nocturnos. Muchas familias originales abandonaron el sector debido al ruido, los desórdenes y el mal uso del espacio público, dando paso a la actual Cuadra Play, símbolo de entretenimiento nocturno pero también fuente constante de conflictos para quienes aún residen allí.

A pesar de las promesas de control, la comunidad considera insuficientes las medidas implementadas frente a una problemática que, aseguran, "crece cada fin de semana". Mientras la rumba continúa en Cuadra Play, el descanso y la seguridad siguen siendo privilegios esquivos para los residentes de esta exclusiva zona de Bucaramanga.