Condenan a abuelo de 80 años por financiar red de drogas falsas con premio de lotería
John Eric Spiby, un hombre de 80 años que ganó la lotería en 2010, fue condenado a 16 años y seis meses de prisión por utilizar su fortuna de 2,77 millones de euros para financiar una sofisticada red de producción y distribución de medicamentos falsificados en el noroeste de Inglaterra.
De ganador de lotería a cerebro criminal
Según los reportes judiciales y policiales, Spiby pasó de anticipar una jubilación tranquila a convertirse en el cerebro principal de una organización criminal que operaba entre 2020 y 2022. La investigación, liderada por la policía de Greater Manchester, reveló que el hombre estableció inicialmente un laboratorio clandestino en una propiedad rural de su propiedad.
La operación criminal creció exponencialmente hasta el punto de trasladarse a una nave industrial en Salford, donde la banda instaló maquinaria industrial capaz de fabricar millones de pastillas falsas. Estas contenían sustancias como etizolam, un tranquilizante que puede ser entre seis y diez veces más potente que el diazepam.
Red familiar y colaboradores
La organización criminal no operaba en solitario. El tribunal de Bolton Crown Court también condenó a:
- John Colin Spiby Jr., hijo del principal acusado
- Lee Drury, colaborador cercano
- Callum Dorian, otro miembro clave de la red
Todos recibieron penas adicionales por su participación en las actividades ilícitas, que incluían fabricación y distribución de drogas, posesión de armas y obstrucción de la justicia.
Alcance y peligrosidad de la operación
Las autoridades destacaron varios aspectos preocupantes de este caso:
- Capacidad de producción masiva: La red intentó distribuir millones de pastillas en una sola intervención policial, con un valor estimado en decenas de millones de euros.
- Comunicaciones cifradas: El grupo utilizaba tecnología avanzada para coordinar movimientos sin despertar sospechas.
- Riesgo para la salud pública: Las pastillas falsas contenían sustancias no reguladas de alta potencia, relacionadas con numerosas muertes y casos de emergencia en el Reino Unido.
Los agentes involucrados subrayaron el peligro que representaba la venta de estos medicamentos falsificados a consumidores desprevenidos, quienes creían adquirir fármacos legítimos.
Sentencia contundente
La contundencia de las pruebas y la magnitud de la red criminal llevaron al juez a imponer una pena que cubrirá gran parte de la expectativa de vida restante del principal acusado. Este caso evidencia cómo una fortuna obtenida legalmente puede terminar financiando actividades criminales de alcance internacional.
Las autoridades británicas continúan alertando sobre los riesgos asociados al consumo de medicamentos falsificados, mientras este caso sirve como advertencia sobre las consecuencias de utilizar ganancias legítimas para fines ilícitos.