Haití: Estado colapsado con 5.500 muertos en un año y pandillas con poder político sin precedentes
Haití: 5.500 muertos en un año y pandillas con poder político

Haití: radiografía de un Estado colapsado ante el poder sin precedentes de las pandillas

El creciente y preocupante vínculo entre miembros del gobierno de transición en Haití y los líderes de las pandillas amenaza seriamente cualquier posibilidad de estabilidad que se espera a partir de agosto, cuando el país acuda a las urnas por primera vez en casi una década para elegir presidente.

La evolución de las pandillas hacia el poder político

Si bien durante años las pandillas en Haití operaron como extensiones del poder utilizadas para intimidar rivales, movilizar votantes o controlar territorios específicos, en los últimos años la proliferación y coordinación de grupos armados criminales ha evolucionado dramáticamente. Según un informe del International Crisis Group, la alianza conocida como Viv Ansanm, conformada por las dos principales pandillas de Puerto Príncipe (G-9 y G-Pép), alcanzó "un nivel de poder militar nunca antes visto" y se transformó en un actor con capacidad de condicionar la vida política, económica y social del país.

El estudio estima que esta coalición agrupa hasta 20.000 integrantes, controla corredores estratégicos dentro y fuera de la capital y genera ingresos anuales de hasta 75 millones de dólares, principalmente a través de:

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  • Secuestros y extorsiones
  • Control de mercados locales
  • Peajes ilegales en rutas clave
  • Dominio de rutas para el contrabando

La escalada mortal de la violencia

La tendencia no muestra señales de desaceleración. Según un informe publicado esta semana por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la violencia perpetrada por las bandas y los ataques en su contra han dejado más de 5.500 muertos entre marzo de 2025 y mediados de enero de este año. De acuerdo con datos verificados por esa oficina, "al menos 5.519 personas murieron y 2.608 resultaron heridas en Haití entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de 2026".

Este reponde también a un aumento general de los asesinatos en la isla: de poco más de mil muertos en 2019 pasó a 2.183 en 2022 y superó los 5.600 en 2024, el nivel más alto registrado hasta el año pasado, cuando según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU se reportaron 5.915 homicidios. Pero se teme que el número sea aún mayor debido al subregistro sistemático.

El poder económico que supera al Estado

En el ámbito financiero, las ganancias ilegales anuales de esta organización superan en un 28 por ciento el total de exportaciones mensuales del país, que en mayo de 2025 alcanzaron los 54 millones de dólares, según el portal Trading Economics. En paralelo, las pandillas, que ya controlan casi la totalidad de Puerto Príncipe, han extendido su influencia más allá de la capital en los últimos 12 meses, especialmente hacia la periferia y el norte, de acuerdo con la ONU.

Para Diego Da Rin, analista del Crisis Group especializado en Haití, el cambio es estructural: "Las pandillas haitianas han mutado de ser herramientas en manos de los más poderosos a convertirse en señores del país, y su discurso se ha vuelto más abiertamente político".

La mutación hacia actores políticos

Esta mutación no se limita al uso de la fuerza. Según Da Rin, mientras expanden su control territorial, "están intentando redefinir su perfil público, pasando de fuerzas criminales depredadoras a supuestos defensores de los más pobres". El informe documenta cómo esta narrativa ha sido utilizada por líderes de pandillas para justificar ataques contra instituciones estatales, empresas privadas y barrios considerados hostiles, al tiempo que buscan abrir canales de interlocución política.

Uno de los objetivos centrales de esta estrategia, señala Da Rin, es "colocar aliados en el próximo gobierno para garantizar amnistía para líderes y miembros de las pandillas", una aspiración que aparece de forma explícita en comunicados de estos grupos de cara a las elecciones de 2026.

Operaciones coordinadas y colapso institucional

La consolidación de Viv Ansanm también se tradujo en operaciones coordinadas a gran escala. El informe detalla ataques simultáneos contra:

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  1. Comisarías y cárceles
  2. Edificios públicos estratégicos
  3. El principal aeropuerto del país

Estas acciones contribuyeron de manera directa a la dimisión del entonces primer ministro Ariel Henry en 2024 y evidenciaron la capacidad de las pandillas para paralizar el funcionamiento del Estado. De igual manera, la policía enfrenta carencias de personal, con alrededor de un uniformado por cada 1.000 habitantes, mientras que el sistema judicial permanece prácticamente congelado. En este vacío de reglas, las pandillas impusieron sistemas propios de control, castigo y recaudación.

Crisis humanitaria y violencia de género sistemática

El contexto en Haití es el de una nación sometida a una espiral descendente de violencia que ha provocado el casi colapso del Estado, según advirtió la ONU el pasado julio, que señaló que los grupos armados controlan cerca del 90 % de Puerto Príncipe. La violencia sostenida desembocó en una crisis humanitaria severa.

Según cifras citadas por la ONU:

  • 1,3 millones de personas (10% de la población) fueron obligadas a abandonar sus hogares
  • La mitad de los desplazados son niños
  • Más de seis millones de personas requieren asistencia humanitaria urgente

Haití se encuentra además entre los cinco países con mayor riesgo de hambre a nivel mundial, con 5 de cada 10 personas en grave riesgo, según la OCHA. Durante 2024, las cifras más recientes, Naciones Unidas documentó 2.269 violaciones graves contra 1.373 niños, incluyendo asesinatos, secuestros y reclutamiento forzado, así como 566 casos de violencia sexual, de los cuales 160 fueron violaciones colectivas.

Según reveló un informe reciente de Médicos Sin Fronteras (MSF), el control territorial se tradujo en una escalada de los delitos de violencia sexual y de género sistemática para "aterrorizar a la población". Desde 2022 se triplicó el número de casos atendidos en una de sus clínicas: "El número de supervivientes que recibieron atención pasó de una media de 95 ingresos al mes en 2021 a más de 250 en 2025".

Respuesta internacional insuficiente

Ante el deterioro de la seguridad, la comunidad internacional recurrió nuevamente a una intervención externa. La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad liderada por Kenia comenzó a desplegarse en 2024 con el objetivo de reforzar a la Policía Nacional de Haití. Sin embargo, su impacto ha sido limitado. Crisis Group señala que la misión careció desde el inicio de los efectivos, el mandato y los recursos necesarios para revertir el control territorial de las pandillas.

Frente a este balance, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó una nueva fuerza internacional a la que se destinarán hasta 5.500 efectivos y que entraría en vigor en abril. El informe advierte, sin embargo, que una respuesta exclusivamente militar difícilmente resolverá el problema.

Para Da Rin, si bien muchos haitianos rechazan cualquier enfoque que no sea la derrota total de estos grupos, incluso si la nueva fuerza cumple sus objetivos, "es difícil calcular el costo en vidas y recursos" que conllevaría. En un país que no celebra elecciones desde 2016 y donde el tejido institucional se encuentra erosionado y corrompido, el futuro de Haití sigue dependiendo de decisiones que van más allá del uso de la fuerza.

Para el analista, la experiencia regional pasada muestra que la eliminación de líderes y arrestos masivos pueden generar calma temporal, pero que la violencia reaparece si no se desmantelan las redes de apoyo político y económico que sostienen a estos grupos. "En algún momento, los diálogos desde una posición de fuerza serían mucho más beneficiosos como primer paso en el largo camino hacia la estabilidad", recomienda.

En esa línea, el informe plantea una hoja de ruta que combina medidas de seguridad con reformas estructurales, incluyendo el fortalecimiento de la seguridad pública, la construcción de una prisión de alta seguridad, programas de salida para menores reclutados y, cuando existan condiciones, la posibilidad de diálogos orientados a reducir la violencia y avanzar hacia la desmovilización.