Alarma por repunte de violencia en Colombia con 35 masacres en primer trimestre de 2026
El año 2026 ha comenzado con un preocupante aumento de la violencia en Colombia, marcado por un repunte significativo en las masacres. Según datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), en los primeros tres meses del año se han registrado 35 masacres, una cifra que representa el nivel más alto para un trimestre desde 2020. Este balance trágico ha dejado un saldo de 133 personas asesinadas, lo que equivale, en promedio, a una muerte violenta cada 16 horas.
Distribución geográfica y perfil de las víctimas
Los hechos violentos se han presentado en 34 municipios distribuidos en 17 departamentos del país. Entre las regiones más afectadas se encuentran Cauca, Norte de Santander, Antioquia, La Guajira, Tolima, Cesar, Valle del Cauca, Guaviare, Meta, Nariño, Caldas, Atlántico, Huila, Córdoba, Magdalena, Risaralda y Santander. Las víctimas incluyen a 17 menores de edad, lo que subraya el impacto devastador en la población más vulnerable. Además, se han identificado 74 hombres y 16 mujeres, mientras que otras víctimas aún no han sido plenamente identificadas, dejando un vacío de información que agrava la situación.
Contexto electoral y escalada de violencia
Este panorama no es aislado, ya que los primeros hechos del año ya anticipaban la escalada de violencia que suele repetirse en cada ciclo electoral en Colombia. Solo en los primeros seis días de 2026 se registraron tres masacres, y enero cerró como el mes con más casos desde 2023. Leonardo González, director de Indepaz, ha señalado que el aumento de la violencia y de las masacres se explica, en buena medida, por los vacíos que persisten en la implementación del Acuerdo de Paz. "El acuerdo preveía garantías de seguridad para los territorios y en los primeros años no se dieron. No llegó la Fuerza Pública a las zonas que habían dejado las FARC y estas fueron copadas por otros grupos, como disidencias, ELN y el Clan del Golfo, generando acciones violentas contra la población civil", explicó González.
Reconfiguración de grupos armados y casos emblemáticos
El vacío de seguridad se refleja en hechos como la masacre más letal del año, ocurrida en enero en El Retorno (Guaviare), donde 27 personas fueron asesinadas. Inicialmente, se habló de un enfrentamiento entre las disidencias del Estado Mayor Central –al mando de Iván Mordisco– y el Estado Mayor de los Bloques y Frente –al mando de Calarcá Córdoba–. Sin embargo, la Fiscalía descartó que la muerte de los hombres al mando de Mordisco se debiera a un combate, pues se estableció que las víctimas presentaban tiros de gracia a corta distancia. Este hecho ha sido interpretado como una acción deliberada de Calarcá para exhibir control territorial y capacidad armada en medio de la disputa entre estructuras ilegales.
Elizabeth Dickinson, directora adjunta del Crisis Group para América Latina y el Caribe, ha comentado que los grupos armados "intentan fortalecer su control y reposicionarse ante cualquier administración que pueda seguir después de la de Petro. Están haciendo sus propios cálculos sobre qué pasará si la mesa deja de funcionar o si el próximo gobierno gira hacia una estrategia de seguridad más dura". En este contexto, el arranque de 2026 no solo evidencia un repunte de la violencia, sino también un reacomodo de los actores armados en los territorios, que anticipan distintos escenarios políticos. Un panorama en el que las comunidades siguen quedando en el centro de la disputa, enfrentando las consecuencias de un conflicto que parece lejos de resolverse.



