Colombiano sobrevivió 42 años en prisión de EE.UU. junto a asesinos seriales como Charles Manson
Colombiano sobrevivió 42 años en prisión de EE.UU. con Charles Manson

"Caminé en el infierno": colombiano sobrevivió 42 años en prisión de EE.UU. junto a los peores criminales

La historia de William Noguera parece extraída de un guion cinematográfico, pero constituye un testimonio crudo y real de supervivencia extrema. Este ciudadano colombiano, quien fue el más joven en el corredor de la muerte de California, pasó cuatro décadas completas en la infame Prisión de San Quintín, rodeado de los criminales más despiadados del planeta.

De condena a muerte a convivencia con monstruos

Noguera llegó al corredor de la muerte siendo apenas un muchacho, tras ser condenado en 1983 por el asesinato de su suegra, Jovita Navarro. Según su relato detallado, el crimen ocurrió durante un arrebato de furia: su novia de 16 años estaba embarazada y, según su versión, fue obligada a abortar después de sufrir abusos en su propio hogar.

"Yo era un niño que tenía rabia... en San Quintín el único lenguaje que se respeta es la violencia", confesó Noguera en una entrevista reciente. Experto en artes marciales, enfrentó a la mujer en una pelea que terminó en tragedia fatal.

Vecinos aterradores y sociedades secretas

Durante su encierro, Noguera no solo sobrevivió a la violencia constante de pandillas como la Mafia Mexicana, sino que terminó conviviendo con figuras notoriamente siniestras como Charles Manson y Richard Ramírez, el "Asesino de la Medianoche".

Lo más perturbador de su experiencia fue descubrir que él mismo estuvo a punto de convertirse en víctima de uno de sus vecinos carcelarios antes de caer preso. William Bonin, conocido como el 'Freeway Killer', reconoció a Noguera por una fotografía de infancia donde aparecía con una tabla de surf roja.

Este vínculo macabro le permitió ingresar a la 'Dead Body Society', una organización secreta dentro de la prisión donde los asesinos seriales compartían detalles escalofriantes de sus crímenes que las autoridades policiales desconocían por completo.

El arte y la criminología como salvación

Para mantener la cordura durante su prolongado confinamiento, Noguera encontró refugio en dos actividades fundamentales:

  1. El dibujo y el puntillismo: Se transformó en un maestro de esta técnica artística minuciosa. Sus obras alcanzaron reconocimiento internacional, vendiéndose en galerías de Nueva York y París por sumas de hasta 18.000 dólares. Parte de estos ingresos los destinó a ayudar a familias de víctimas de crímenes.
  2. El estudio intensivo: Leyó aproximadamente 20.000 libros y se especializó en perfilación criminal, desarrollando habilidades analíticas excepcionales que posteriormente resultarían cruciales para su liberación.

Colaboración con la justicia y nueva vida

La pericia criminal de Noguera demostró ser instrumental para su libertad. Colaboró activamente con las autoridades judiciales, proporcionando secretos y confesiones escritas de puño y letra por otros asesinos seriales, incluyendo a Joseph Naso. Su contribución permitió cerrar casos criminales que llevaban décadas sin resolverse.

Tras recibir clemencia en agosto de 2025, William Noguera reside actualmente en Los Ángeles. Aunque el mundo tecnológico contemporáneo le resulta extraño y desafiante, mantiene objetivos claros: trabajar con detectives en casos de crímenes sin resolver y reconectarse con sus raíces en Barranquilla y Santa Marta.

"Yo caminé en el infierno por casi 40 años", afirma el hombre que hoy, reconciliado con su pasado, busca dedicar su vida a asistir a las víctimas de aquellos con quienes alguna vez compartió espacio carcelario.