Dos niños reciben tratamientos vitales tras presión mediática y muerte de familiar
En un giro que mezcla alivio y preocupación, dos menores de edad afectados por las fallas del sistema de salud colombiano finalmente recibieron sus tratamientos médicos de la Nueva EPS luego de que sus casos fueran denunciados públicamente. Eithan Sebastián, de dos años y medio, y Robinson, de ocho años, representan la cara visible de miles de pacientes que enfrentan interrupciones en sus terapias por problemas administrativos de las entidades prestadoras.
El caso de Eithan: hemofilia y un vínculo trágico
Eithan padece hemofilia A severa desde los siete meses de vida y requiere aplicaciones cada 28 días de Emicizumab, un medicamento de alto costo que oscila entre los 6 y 40 millones de pesos. Su última dosis había sido suministrada el 18 de diciembre, dejándolo sin tratamiento durante dos meses completos, situación que ponía en grave riesgo su vida.
El caso adquirió especial relevancia por su vínculo familiar con Kevin Acosta, su primo de siete años que falleció esperando este mismo tratamiento. Kevin murió tras golpearse al caer de su bicicleta, sin haber recibido sus medicinas desde diciembre. Su muerte desencadenó una ola de indignación nacional que visibilizó las profundas fallas del sistema de salud colombiano.
Finalmente, tras intensa presión mediática y legal, la Nueva EPS autorizó la aplicación del medicamento a través de la IPS Vital Salud. "Ya podemos estar un poco más tranquilos. La doctora me dice que ya firmaron convenios, entonces que ya está para que siga mes a mes como tiene que ser el medicamento", declaró Mayerly Acevedo, madre de Eithan, con evidente alivio pero también con cautela.
Robinson y su batalla contra la leucemia
Por otro lado, Robinson, un niño de ocho años, libra una dura batalla contra la leucemia. Diagnosticado hace dos años, llevaba cinco semanas críticas sin recibir quimioterapias ni medicamentos esenciales para su tratamiento. La clínica Valle de Lili se comunicó finalmente con la familia para informar que podía continuar con su terapia.
"Robinson debe tener 120 terapias. Gracias a Dios vamos en la semana 60. Nos quedan faltando prácticamente la mitad", explicó su madre, Marisol Montenegro, quien ha enfrentado meses de angustia e incertidumbre administrativa.
Una crisis sistémica que persiste
Estos casos positivos, sin embargo, no ocultan la preocupante realidad que persiste en el sistema de salud colombiano. Las situaciones de Eithan y Robinson evidencian las consecuencias directas de la intervención a la Nueva EPS y la cancelación de convenios con Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS), medidas que han afectado a miles de pacientes en todo el país.
Las familias de ambos niños recurrieron a múltiples estrategias para obtener respuesta:
- Denuncias mediáticas en prensa y televisión
- Acciones de tutela para proteger el derecho fundamental a la salud
- Presión a través de redes sociales y canales digitales
- Movilización comunitaria y apoyo de organizaciones
Pese a estos dos desenlaces favorables, persiste la preocupación por los cientos, quizás miles, de pacientes que continúan sin acceso a medicamentos y tratamientos vitales. Esta situación evidencia una crisis sistémica que requiere soluciones estructurales más allá de intervenciones caso por caso, donde la burocracia y los problemas administrativos no pueden seguir poniendo en riesgo vidas humanas.
La muerte de Kevin Acosta funcionó como un trágico catalizador que puso el foco nacional sobre estas deficiencias, pero la pregunta que queda flotando es cuántos casos similares continúan en la sombra, sin la atención mediática necesaria para acelerar respuestas que, en realidad, deberían ser automáticas y garantizadas por el sistema de salud.