Paciente diabética en Tunja enfrenta grave crisis por falta de insulina y glucómetro
En la ciudad de Tunja, capital del departamento de Boyacá, una mujer con diabetes tipo 1 lleva meses enfrentando una situación crítica que pone en peligro su vida. Nizme Pérez, paciente de la EPS Famisanar -entidad actualmente intervenida por el Gobierno Nacional-, no recibe su medicación esencial desde octubre del año 2025, generando una cadena de complicaciones médicas y desesperación familiar.
La angustiosa espera por medicamentos vitales
"Yo tengo dos insulinas, una que me aplico muy temprano en la mañana y la otra que me aplico cada vez que voy a comer. Resulta que ellos dicen que no hay insulinas o que ya van a llegar que en 8 o en 15 días y así desde octubre he estado pasando con esa situación", relató con visible preocupación la paciente durante una entrevista exclusiva.
La insulina degludec, formulada específicamente para su tratamiento de diabetes, se ha convertido en un medicamento fantasma dentro del sistema de salud colombiano para esta mujer. A esta grave omisión se suma otro problema igualmente preocupante: las tirillas reactivas que le entregaron para medir sus niveles de glucosa no son compatibles con el glucómetro que tiene formulado desde diciembre del año pasado.
Fallas sistémicas en la atención médica
"Me dijeron que ese era mi problema y que hablara con el médico para el cambio de glucómetro. La doctora que me atiende me cambió la fórmula, pero llegué allá y entonces no había. Todavía lo tengo pendiente y me tocó comprarlo", explicó Nizme Pérez sobre el calvario burocrático que enfrenta.
La situación ha llegado a tal extremo que la paciente se ha visto obligada a:
- Comprar con sus propios recursos los insumos médicos básicos
- Buscar desesperadamente la insulina en farmacias comerciales, donde generalmente no se encuentra disponible
- Soportar alteraciones constantes en sus niveles de azúcar en sangre
- Vivir con el temor permanente de sufrir complicaciones graves
Consecuencias médicas alarmantes
La falta de insulina representa una amenaza directa para la vida de cualquier persona con diabetes. Según datos de la Asociación Mexicana de Diabetes, las principales consecuencias de la interrupción del tratamiento incluyen:
- Falta de regulación correcta de la glucosa en sangre
- Desarrollo de hiperglucemia severa
- Aumento significativo de la sintomatología diabética
- Complicaciones agudas que pueden requerir hospitalización inmediata
- Riesgo de cetoacidosis diabética, condición potencialmente mortal
- Estados hiperglucémicos hiperosmolar no cetósicos
- Desarrollo acelerado de complicaciones crónicas de la diabetes
Esta situación particular en Tunja refleja un problema más amplio dentro del sistema de salud colombiano, donde pacientes crónicos enfrentan barreras constantes para acceder a medicamentos esenciales. La intervención gubernamental en EPS Famisanar no ha garantizado, en este caso específico, la continuidad del tratamiento médico requerido.
La historia de Nizme Pérez se suma a numerosos testimonios de pacientes que, en diferentes regiones del país, deben enfrentar no solo su enfermedad, sino también las fallas administrativas y logísticas de las entidades promotoras de salud. Mientras el calendario sigue avanzando, la pregunta central sigue sin respuesta clara: ¿quién asume la responsabilidad cuando el sistema de salud falla en proporcionar medicamentos que significan la diferencia entre la vida y la muerte?