Marcela Brun Vergara se refirió a la crisis que atravesó Capital Salud el año pasado. La EPS del Distrito, que atiende a población vulnerable en Bogotá y otras regiones, no ha sido ajena a la crisis del sistema de salud colombiano. Recientemente, la entidad atravesó un deterioro en sus indicadores financieros y operativos, reportando en 2025 un aumento de quejas y dificultades en la entrega de medicamentos. Dicho deterioro mantuvo a la EPS en riesgo de liquidación hasta la implementación de un plan financiero y cambios en los contratos que la sacaron de nuevo a flote. Aunque actualmente la entidad reporta una mejora significativa en sus finanzas y en la prestación de servicios, el camino no fue fácil. La administración distrital tuvo que tomar medidas drásticas para evitar el colapso de una entidad que es vital para miles de afiliados en condiciones de vulnerabilidad. Entre las acciones implementadas se incluyó la renegociación de contratos con proveedores y la optimización de procesos internos. Esto permitió reducir las quejas y agilizar la entrega de medicamentos, que era uno de los puntos más críticos. Además, se fortaleció el área de atención al usuario para dar respuesta oportuna a las solicitudes. Capital Salud es una de las EPS más importantes del régimen subsidiado en Bogotá, y su estabilidad es clave para garantizar el derecho a la salud de la población más necesitada. Con estas medidas, la entidad espera mantener un equilibrio financiero sostenible y mejorar la calidad del servicio en el largo plazo.
Impacto en la población vulnerable
La crisis de Capital Salud afectó directamente a los afiliados, quienes enfrentaron demoras en citas médicas y falta de medicamentos. Muchos usuarios manifestaron su preocupación por la posibilidad de que la EPS fuera liquidada, lo que habría dejado sin cobertura a miles de personas. Sin embargo, con la implementación del plan de salvamento, se logró estabilizar la situación y recuperar la confianza de los usuarios.
Medidas financieras adoptadas
El plan financiero incluyó la reestructuración de deudas y la inyección de recursos por parte del Distrito. Además, se establecieron controles más estrictos sobre los gastos y se mejoró la facturación. Estos cambios permitieron que Capital Salud cumpliera con los indicadores exigidos por la Superintendencia Nacional de Salud, evitando así la intervención forzosa.
Actualmente, la EPS reporta una mejora en sus estados financieros y una reducción en el número de quejas. No obstante, las autoridades advierten que se debe continuar trabajando para garantizar la sostenibilidad a largo plazo. La Secretaría de Salud de Bogotá ha manifestado su respaldo a la entidad y ha anunciado que se mantendrá la vigilancia sobre su operación.



