Cartagena llora la partida de una guerrera contra enfermedad huérfana
La comunidad cartagenera se encuentra de luto tras el fallecimiento de Angie Cáceres Herrera, quien este domingo 22 de febrero perdió la batalla contra la enfermedad de Wilson, una patología huérfana que enfrentó durante una década con extraordinaria valentía. La joven de 31 años, con ascendencia palenquera, se había convertido en un símbolo de resistencia y lucha por los derechos de las personas con enfermedades raras.
Una vida marcada por el diagnóstico temprano
A Angie le diagnosticaron la enfermedad de Wilson a los 21 años, justo cuando cursaba sus primeros semestres de Química en la Universidad de Cartagena y se encontraba embarazada. Esta condición, que provoca la acumulación excesiva de cobre en el organismo, transformó completamente su vida. Aunque logró dar a luz a su hija, las complicaciones de salud le impidieron cuidarla directamente, por lo que la menor quedó bajo la protección de sus abuelos paternos.
"Siempre conservó las ganas de vivir y mantenía una actitud positiva", destacan quienes la conocieron. A pesar de que la enfermedad afectó progresivamente su movilidad y el habla, Angie nunca permitió que estas limitaciones definieran su existencia. Por el contrario, se convirtió en una voz pública que compartía su experiencia para crear conciencia sobre las dificultades que enfrentan las personas con enfermedades huérfanas.
Discriminación y lucha por la inclusión
El camino de Angie estuvo marcado no solo por las complicaciones médicas -como la retención de líquidos y la pérdida gradual de movilidad- sino también por el rechazo social. En múltiples ocasiones enfrentó discriminación por su forma de hablar o caminar, experiencias que, lejos de desanimarla, la impulsaron a liderar una lucha activa por el respeto y la inclusión.
Kevin Reyes, amigo de infancia y líder social, enfatiza: "La enseñanza que nos deja Angie es que la vida nos puede cambiar a cualquiera en cualquier momento. Para ella su enfermedad no era una dificultad, ella lo que tenía era ganas de salir adelante". Reyes reveló que frecuentemente debía acompañar a Angie para garantizar que recibiera su tratamiento, citas médicas y medicamentos, evidenciando las fallas del sistema de salud.
Un legado que trasciende
Desde la Fundación Sicklemia, organización dedicada a los derechos de personas con enfermedades huérfanas en Cartagena, Carlos Carballo, su presidente, lamentó profundamente la pérdida: "Con ella hablábamos de contar su historia, de demostrar que las personas con enfermedades huérfanas tienen capacidades, que pueden vincularse al desarrollo productivo".
Carballo aseguró que la muerte de Angie no será en vano: "Su lucha, su luz, su vibra está presente en todos nosotros. Ella marcó un hito en la lucha contra las enfermedades huérfanas. Es el símbolo de alguien que no se rinde ante la adversidad, un ejemplo de vida y de lucha".
Preocupación por el futuro y llamado a la acción
La situación adquiere mayor urgencia al conocerse que la hija de Angie también fue diagnosticada con la enfermedad de Wilson. Reyes hizo un llamado contundente: "Ahora queremos que a su hija no le pase lo que ocurrió con su mamá. La atención para ella debe priorizarse. También pedimos un esfuerzo por hacer más estudios e investigar sobre esta enfermedad".
El activista insistió en la necesidad de que el Estado garantice derechos básicos sin necesidad de recurrir a tutelas o presión mediática: "No es justo que haya que presionar para que los derechos no sean vulnerados. Lo importante es que exista una atención inmediata y haya un acompañamiento de las entidades públicas y los entes de salud".
Angie Cáceres Herrera será velada en el barrio Nelson Mandela de Cartagena, donde residía con sus padres y pareja sentimental. Su último adiós se realizará este 24 de febrero en San Basilio de Palenque, tierra de sus ancestros, dejando tras de sí un legado de resiliencia que continuará inspirando la lucha por la dignidad de quienes padecen enfermedades huérfanas en Colombia.