José de los Santos Ruiz Gómez: El hombre de 115 años que vive entre dos siglos en Cartagena
Cartagena tiene un hombre de 115 años: historia de vida entre dos siglos

Un siglo y quince años de vida en Cartagena

José de los Santos Ruiz Gómez, nacido en 1910 en la región de Urabá, se ha convertido en el hombre más longevo de Cartagena de Indias y uno de los más ancianos de Colombia y del mundo. Con sus 115 años cumplidos el pasado 31 de diciembre, este hombre delgado y de piel oscura como ébano representa un verdadero patrimonio humano viviente que ha transitado por dos siglos completos de historia.

Una vida entre dos épocas

Sentado en la sala de su casa en el barrio El Campestre de Cartagena, José de los Santos ha sido testigo excepcional del siglo XX con toda su complejidad. Al ingresar al siglo XXI, conservaba la esperanza de que la humanidad habría aprendido de los errores del pasado, especialmente después de dos guerras mundiales, pero ha vivido lo suficiente para constatar con desilusión cómo se repiten los mismos desaciertos.

Su celebración de año nuevo fue doblemente especial: las velitas se encendieron tanto para recibir el 2024 como para conmemorar sus 115 años de vida, con festejos que se extendieron hasta la 1 de la madrugada.

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Pasiones y costumbres de un centenario

Hasta hace relativamente poco tiempo, José de los Santos mantenía una vida activa y llena de pequeños placeres:

  • Jugaba dominó regularmente con sus vecinos
  • Disfrutaba de chicharrones en Turbaco y sancochos de pescado en La Boquilla y Playa Blanca
  • Tomaba cervezas y whisky con moderación
  • Seguía apasionadamente los partidos de fútbol, especialmente cuando jugaba la Selección Colombia
  • Su música preferida era la de acordeón, con especial predilección por los paseos de Alejo Durán y Enrique Díaz
  • Fumó tabaco hasta los 110 años y tomaba mucho café diariamente
  • Era un bailarín entusiasta durante las Fiestas de la Independencia de Cartagena, especialmente de porros al ritmo de bandas de viento

Historia familiar y trayectoria

José de los Santos ha sido un hombre enamoradizo que tuvo ocho hijos con tres mujeres diferentes. Actualmente, su hija mayor Macaria, nacida en Cartagena el 7 de septiembre de 1953, se encarga de su cuidado, especialmente desde que perdió la visión recientemente.

Su trayectoria profesional y política incluye:

  1. Fue alcalde de San Onofre cuando este municipio pertenecía al departamento de Bolívar
  2. Trabajó en el Ministerio de Obras Públicas
  3. Laboró en la Licorera de Bolívar
  4. Sirvió como celador durante diez años en la Casa Museo Rafael Núñez

Políticamente, siempre se mantuvo como católico conservador, apoyando a figuras como Raymundo Emiliani Román, Santiago Heredia y Rafael Pérez Martínez. Fue lector asiduo del diario El Siglo durante toda su vida.

Genética y salud excepcional

La longevidad parece ser una característica familiar. Su padre, Custodio Ruiz Rodríguez, falleció a los 105 años, mientras que su madre Agustina Gómez Julio era originaria de Turbo. Macaria revela que su padre menciona a su madre todos los días, manteniendo vivo su recuerdo.

Lo más sorprendente es que José de los Santos nunca ha padecido enfermedades graves. Incluso durante la pandemia de COVID-19, no se contagió y recibió sus vacunas dentro del automóvil. Los médicos confirman que no tiene enfermedades de base, aunque como exfumador ha tenido algunos problemas de salud menores, como una infección urinaria detectada por el médico Abel Pérez.

Problemas con el sistema de salud

Macaria expresa su frustración con el sistema de salud: "Él está afiliado a la Nueva EPS y no le están prestando los servicios que requiere". Entre las carencias menciona:

  • Falta de paños y potes necesarios para su cuidado
  • Ausencia de una silla especial para el baño
  • Falta de medicamentos como complejo B, Redoxón y vitamina C
  • Negativa a asignar una cuidadora profesional para su padre

La situación ha llegado al punto de presentar una tutela, pero sin resultados positivos hasta el momento. Macaria, quien sufre de dos hernias, problemas articulares y pies hinchados, debe cargar sola con el cuidado de su padre centenario.

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Anécdotas y personalidad

Macaria comparte recuerdos entrañables de su padre: "Ha sido un padre ejemplar. Cuando yo, siendo niña, pedía algo, mi mamá -que era más rígida- no me apoyaba, pero mi papá siempre decía: ¡Comprásela!".

Una anécdota particularmente divertida ocurrió cuando un yerno lo llevó a pasear y se desviaron hacia La Casa del Marino. Al ver sus documentos, la Policía se asombró de sus más de 100 años y bromeó: "¿Así que usted está buscando chicas lindas?". Las jóvenes salieron a recibirlos y cuando le preguntaron si aún tenía agallas para andar con ellas, José de los Santos respondió con picardía: "¡Las agallas aún están en las manos, en los dedos, en la lengua! ¡Eso es lo que yo vengo a buscar aquí!".

El milagro de la longevidad

Vivir entre dos siglos representa un verdadero milagro que José de los Santos ha logrado gracias a su filosofía de vida. Según su hija, nunca le ha llevado la contraria a la naturaleza, manteniendo siempre una actitud festiva y positiva ante la existencia. Macaria lo describe como un hombre que jamás se sale de casillas, conservando la serenidad incluso ante las dificultades.

Al despedirnos, su mano se aferró a la mía con una fuerza sorprendente para sus 115 años. "Usted es una reliquia viviente", le dije, y en sus ojos aún brillaba la chispa de quien ha visto pasar un siglo completo y parte de otro, conservando la esencia de lo que significa estar verdaderamente vivo.