Muerte de adulta mayor en dispensario de Cúcuta reaviva crisis de medicamentos en Norte de Santander
Adulto mayor muere en dispensario de Cúcuta reclamando medicamentos

Muerte de adulta mayor en dispensario de Cúcuta reaviva crisis de medicamentos en Norte de Santander

La difusión de imágenes que muestran los momentos previos al fallecimiento de Cecilia Quintero, una usuaria de Nueva EPS de 70 años, ha generado conmoción en Cúcuta y reavivado el debate sobre la grave crisis en la entrega de medicamentos que afecta al departamento de Norte de Santander. La mujer falleció en la sala de espera del dispensario de Cafam, operador farmacéutico de la EPS en la capital nortesantandereana, luego de reclamar insumos y fármacos formulados para su hijo con discapacidad.

El trágico suceso en el dispensario de Cafam

El caso ocurrió en la mañana del 25 de febrero de 2026, cuando Cecilia Quintero ingresó aproximadamente a las 9:45 a. m. a la Droguería Cafam ubicada en la calle 15 entre avenidas 2 y 3 Este, en el barrio Los Caobos de Cúcuta. Según testimonios de testigos presentes, después de pasar por la ventanilla sin obtener una respuesta favorable sobre la entrega de medicamentos, decidió exponer públicamente su situación ante otras personas que aguardaban turno.

Uno de los usuarios grabó su testimonio minutos antes de que ocurriera la tragedia. En el video, Cecilia Quintero explicaba que era madre de un hijo con discapacidad, usuario permanente de silla de ruedas, a quien le habían formulado pañales y metadona. Según su relato, desde septiembre del año anterior no le entregaban los insumos ordenados, denunciando además presuntas irregularidades en el manejo de los pendientes.

Denuncias sobre irregularidades sistemáticas

La situación descrita por Cecilia Quintero no se limitaba a su hijo. En su testimonio, indicó que su esposo tampoco estaba recibiendo medicamentos como Rivotril, propafenona y rivaroxabán, formulados para tratar afecciones cardíacas y vasculares. En su caso personal, manifestó que llevaba siete meses sin recibir eritropoyetina, medicamento necesario para tratar su condición renal.

La crisis afectaría a aproximadamente 800.000 usuarios en Norte de Santander, según estimaciones locales, con denuncias de despachos intermitentes y retrasos en la entrega de medicamentos que se vienen reportando desde el año pasado.

El momento del colapso y la respuesta insuficiente

Tras exponer públicamente su situación en la sala de espera, Cecilia Quintero se sentó en una de las sillas del lugar. Minutos después intentó levantarse, pero se desplomó ante la mirada de decenas de usuarios que aguardaban la entrega de medicamentos. Una mujer presente intentó practicarle maniobras de reanimación mientras se solicitaba ayuda, pero los esfuerzos resultaron insuficientes.

Testigos lamentaron que en el dispensario no existieran las garantías suficientes para atender una emergencia médica de esa magnitud, señalando que fueron los propios usuarios quienes intentaron auxiliarla mientras llegaban los servicios de apoyo. Hacia las dos de la tarde, el cuerpo de Cecilia Quintero fue trasladado a la morgue, mientras familiares y ciudadanos expresaban su indignación por lo ocurrido.

Señalamientos al sistema de salud y al Gobierno

La muerte de la usuaria de Nueva EPS volvió a poner en el centro del debate la crisis en la entrega de medicamentos y la responsabilidad de las entidades prestadoras de salud, así como del Gobierno nacional. Arístides Hernández, presidente de la Asociación Sindical de Trabajadores de la Salud de Norte de Santander, afirmó que la responsabilidad recae en el Ejecutivo por las decisiones adoptadas en el sector.

El dirigente agregó que existe una contradicción entre los anuncios oficiales sobre pagos a EPS y hospitales y la realidad que enfrentan los usuarios en departamentos como Norte de Santander. Según su análisis, la situación estructural en el sistema de salud está generando consecuencias graves para personas con enfermedades crónicas y de alto costo.

Un caso que se suma a otras tragedias

El fallecimiento de Cecilia Quintero en Cúcuta ocurre pocos días después de la muerte de Kevin Acosta en el Huila, cuyo caso también estuvo relacionado —según denuncias familiares— con la falta de suministro oportuno de medicamentos para tratar su hemofilia. Ambos episodios han intensificado las críticas sobre el funcionamiento de las EPS y el modelo de contratación con operadores farmacéuticos.

En Norte de Santander, fuentes cercanas a empresas como Offimedicas, Disfarma, Insercoop y Cafam han señalado que el desabastecimiento obedecería a retrasos en los giros de recursos desde el año pasado, aunque estas versiones no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades nacionales.

Respuesta institucional y pedidos de investigación

Tras la muerte de Cecilia Quintero, varios usuarios solicitaron la intervención de la Fiscalía General de la Nación para que investigue lo ocurrido y establezca posibles responsabilidades. Los denunciantes consideran necesario esclarecer si existieron fallas administrativas o negligencia en la atención brindada en el dispensario de Cafam en Cúcuta.

En comunicados emitidos horas después del fallecimiento, Nueva EPS y Cafam lamentaron lo ocurrido y expresaron solidaridad con los familiares de la usuaria. Ambas entidades informaron que activaron protocolos internos de verificación y seguimiento, aunque ninguna se refirió de manera puntual a las denuncias sobre retrasos sistemáticos en la entrega de medicamentos.

Un debate nacional sobre el sistema de salud

La muerte de Cecilia Quintero se ha convertido en símbolo de la inconformidad creciente frente a las fallas en el sistema de salud colombiano. Las imágenes difundidas minutos antes de su colapso reflejan la angustia de una madre que reclamaba insumos médicos para su hijo y que denunciaba retrasos acumulados durante meses.

Su caso reabre la discusión sobre la sostenibilidad financiera de las EPS, la supervisión estatal y la garantía efectiva del derecho a la salud. Mientras avanzan las verificaciones internas y se esperan pronunciamientos oficiales adicionales, miles de afiliados en Norte de Santander continúan enfrentando dificultades para acceder a sus tratamientos, en medio de una crisis que sigue generando preocupación a nivel nacional.