Nicaragua: El nuevo El Dorado chino en Centroamérica
En apenas tres años, el régimen actual de Nicaragua ha cedido más de 1.300.000 hectáreas del territorio nacional a aproximadamente 16 compañías chinas que surgieron prácticamente de la nada. Esta área de explotación equivale al 10 por ciento de la superficie total del país, una extensión comparable a la entrega de todo el departamento de Sucre en Colombia a intereses extranjeros desconocidos.
Historia que se repite: de Somoza a China
La situación actual evoca sombríos recuerdos históricos. Bajo la dictadura de Anastasio Somoza García, empresas como la Rosario Mining Company operaban como enclaves por encima de la soberanía nacional, sustentándose en la explotación laboral y la corrupción institucionalizada.
Los archivos de aquella época revelan casos escalofriantes:
- José Villarreina, un minero misquito, murió instantáneamente por el golpe de un balde transportador. La empresa le envió una carta de despido póstuma alegando incumplimiento contractual.
- Comprobantes detallaban pagos de coimas al dictador Somoza: $10.735 dólares cada seis meses por comisiones sobre el oro embarcado, equivalente a unos 135.000 dólares actuales.
La nueva colonización china
Como una serpiente que se muerde la cola, la historia se repite con mayor intensidad. Las antiguas empresas estadounidenses, símbolos del imperialismo en el discurso revolucionario, han sido reemplazadas por compañías chinas aún más depredadoras.
China ha encontrado su El Dorado, no en las selvas amazónicas, sino en el corazón de Centroamérica. Las concesiones se otorgaron sin realizar estudios de impacto ambiental, abarcando aproximadamente 10.000 kilómetros cuadrados de territorio nicaragüense.
Expansión más allá del oro
Las ambiciones chinas no se limitan al oro y la plata. Las empresas buscan explotar múltiples minerales estratégicos:
- Cobre y plomo
- Cobalto y uranio
- Litio y molibdeno
- Tungsteno, zinc, cromo y níquel
Estos recursos forman parte de la disputa tecnológica global entre China y Estados Unidos, otorgando dimensiones geopolíticas a la explotación minera.
Contrabando y devastación ambiental
Las operaciones incluyen prácticas cuestionables:
- Compra de tierra áurea contrabandeada desde Las Crucitas en Costa Rica, donde la minería a cielo abierto está judicialmente prohibida.
- Las autoridades costarricenses estiman este contrabando en 125 millones de dólares anuales.
- Las concesiones se extienden por selvas protegidas y reservas de biosfera, amenazando comunidades ancestrales y ecosistemas frágiles.
Ernesto Cardenal, en su poesía, hablaba del oro como "el excremento de los dioses" que los conquistadores buscaban en el Amazonas. Hoy, China ha descubierto ese excremento divino en Nicaragua, con consecuencias que podrían ser tan devastadoras como las de épocas pasadas.



