ONU expresa alarma por deterioro humanitario en Cuba y solicita fin de medidas unilaterales
La Organización de las Naciones Unidas manifestó este viernes su profunda preocupación por el agravamiento de la crisis en Cuba, situación que se ha intensificado considerablemente debido al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos. "Estamos extremadamente preocupados por la agravación de la crisis socioeconómica en Cuba", declaró Marta Hurtado, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.
Impacto devastador en derechos fundamentales
La portavoz de la ONU subrayó que la combinación del embargo comercial y financiero de décadas, los eventos climáticos extremos y las recientes restricciones estadounidenses a las entregas de petróleo están generando consecuencias cada vez más graves. "Esto está teniendo un impacto cada vez más grave en los derechos humanos de la gente en Cuba", afirmó Hurtado durante su intervención ante la prensa internacional.
La representante de la ONU fue categórica al señalar que "los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violen los derechos humanos". Por esta razón, la Oficina de Derechos Humanos reiteró su llamado formal a todos los Estados para que levanten las medidas sectoriales unilaterales, debido a sus repercusiones indiscriminadas sobre la población civil cubana.
Seis años de crisis económica profunda
Cuba enfrenta desde hace seis años una grave crisis económica multidimensional caracterizada por:
- Inflación galopante que erosiona el poder adquisitivo
- Prolongados apagones eléctricos que afectan la vida diaria
- Escasez crítica de alimentos y medicinas esenciales
- Crisis de combustible que paraliza el transporte y la producción
Este complejo escenario resulta de múltiples factores concurrentes, incluyendo el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, la baja productividad de la economía centralizada y el colapso casi total del sector turístico, tradicional fuente de divisas para la isla.
Agudización por crisis energética regional
La situación se ha deteriorado abruptamente debido a la suspensión brusca del suministro de crudo desde Venezuela, principal proveedor de combustible de Cuba durante los últimos 25 años. Este corte ocurrió tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro durante una intervención militar estadounidense el pasado 3 de enero.
Como consecuencia directa, Cuba anunció recientemente la suspensión del abastecimiento de combustible para aviación, mientras que dos aerolíneas rusas, Rossiya y Nordwind, comunicaron el miércoles la interrupción de sus vuelos hacia la isla debido a las dificultades para el reabastecimiento de combustible.
Respuesta humanitaria internacional
En medio de esta crisis, han comenzado a llegar las primeras ayudas internacionales. Dos buques de la Armada de México atracaron el jueves en el puerto de La Habana transportando más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, enviadas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Según informaron autoridades mexicanas, los barcos transportaron:
- Leche líquida y en polvo para la población infantil
- Productos cárnicos procesados
- Galletas y alimentos no perecederos
- Frijol y arroz como alimentos básicos
- Artículos de higiene personal esenciales
Además, México confirmó que aún quedan "más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol pendientes de ser enviadas" a Cuba, lo que indica que la ayuda continuará en las próximas semanas.
Posible apoyo energético ruso
Paralelamente, Rusia podría suministrar petróleo a Cuba como parte de su asistencia humanitaria, según informó el jueves el diario ruso Izvestia. El Ministerio de Desarrollo Económico de Moscú declaró al periódico que "hasta donde sabemos, se espera que Rusia pronto suministre petróleo y derivados de petróleo a Cuba como ayuda humanitaria".
Esta posible colaboración energética representaría un alivio significativo para la crítica situación de combustibles que enfrenta la isla, aunque los detalles logísticos y temporales aún no han sido confirmados oficialmente por las autoridades rusas.
La crisis cubana continúa siendo monitoreada de cerca por organismos internacionales, mientras la población enfrenta desafíos diarios para acceder a servicios básicos, alimentos y medicamentos en medio de una de las peores crisis económicas de su historia reciente.