El Ártico: De región olvidada a epicentro de la geopolítica mundial y su impacto para Colombia
El Ártico, nueva frontera geopolítica que afecta a Colombia

El Ártico: De región remota a nuevo tablero geopolítico global

Hasta hace poco, el Ártico, situado en el extremo norte de la Tierra, parecía ajeno a las preocupaciones de un país tropical como Colombia. Sin embargo, esta región se ha convertido en una nueva frontera de las relaciones internacionales, impulsada por el acelerado deshielo y la creciente competencia por sus vastos recursos. Mientras algunos lo asocian con Papá Noel o erróneamente con pingüinos –que habitan el Polo Sur–, es crucial entender que aquí se define el rumbo de la política mundial, un hecho que nos afecta a todos.

Características geográficas y climáticas del Polo Norte

Nuestro planeta, con forma de esfera achatada en los polos, gira sobre su eje, definiendo los Polos Norte y Sur. A diferencia de la Antártida, que es un continente, el Polo Norte se ubica en medio del océano, con la costa más cercana a 692 kilómetros, distancia similar a la entre Bogotá y Barranquilla. Las regiones polares son mucho más frías que las ecuatoriales como Colombia, debido a que la luz solar incide en un ángulo bajo. En el Polo Norte, la elevación máxima del sol equivale a la que tenemos en Colombia alrededor de las 8:00 a.m.

Además, la inclinación del eje terrestre de 23,5 grados provoca que, en ciertas épocas, el sol no supere el horizonte en áreas por encima del Círculo Polar Ártico, a más de 66,5 grados de latitud. Esto no solo complica las cartas astrales de los nacidos allí, sino que en la oscuridad invernal, las temperaturas caen tanto que el océano se congela, formando un cascarón de hielo marino con una extensión superior a trece veces el territorio colombiano.

Intereses geopolíticos y el impacto del deshielo

Ocho estados limitan con el océano Ártico: Rusia, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Dinamarca –a través de Groenlandia y las islas Feroe–. Durante la Guerra Fría, esta región fue un punto crítico de monitoreo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, separados por una cortina de hielo. Sin embargo, esta barrera natural está desapareciendo rápidamente.

El hielo marino del Ártico ha disminuido en superficie y volumen en décadas recientes, consecuencia directa del calentamiento global. Con el aumento de temperaturas por el efecto invernadero, cada verano se derrite más hielo del que se congela en invierno. Se prevé que el hielo marino estival desaparezca en las próximas décadas, transformando uno de los mares más peligrosos en una vía comercial estratégica.

Competencia internacional y el caso de Groenlandia

Rusia, con la costa más extensa del Ártico, considera esta región parte de su zona de influencia. Los demás estados árticos son miembros de la OTAN, creando un contrapeso, aunque las ambiciones territoriales de Estados Unidos sobre Groenlandia han tensionado esta alianza. Groenlandia, una isla casi dos veces más grande que Colombia y cubierta por un glaciar de 1,5 km de espesor promedio, tiene una población mayoritariamente indígena inuit (90%), que apoya la independencia y rechaza anexiones.

Como señaló el escritor Arthur C. Clarke, predecir el futuro es desalentador y peligroso, pero interpretar el presente sin información es igualmente riesgoso. Afortunadamente, en esta era, pocos creen que la Tierra es plana, lo que nos permite analizar estos cambios con mayor claridad. El Ártico ya no es una curiosidad lejana; es un epicentro de decisiones que moldearán el equilibrio global, incluyendo a naciones como Colombia, que deben estar atentas a sus repercusiones ambientales y políticas.