Guerra en Medio Oriente cumple un mes con incertidumbre sobre arsenal y tropas
Conflicto en Medio Oriente: un mes con dudas sobre arsenal y tropas

Un mes de conflicto bélico en Medio Oriente con creciente incertidumbre

El conflicto armado en Medio Oriente alcanza este sábado su primer mes de duración, un periodo en el que la guerra que Estados Unidos prometió concluir rápidamente se ha complicado significativamente. Lo que comenzó como una operación limitada ahora enfrenta múltiples desafíos estratégicos que ponen en duda la capacidad estadounidense para cumplir sus objetivos iniciales.

El inicio del conflicto y la respuesta iraní

El pasado 28 de febrero, apenas horas después de que representantes iraníes y estadounidenses mantuvieran negociaciones en Ginebra sobre el programa nuclear iraní, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque sorpresa contra múltiples objetivos militares y gubernamentales en Teherán. La ofensiva incluyó misiles Tomahawk, bombardeos con aviones B-2, B-1 y B-52, además de centenares de cazas israelíes.

La Casa Blanca justificó la acción como una respuesta preventiva ante lo que calificó como una "amenaza inminente" por parte de Irán. En su primera rueda de prensa posterior al ataque, el entonces presidente Donald Trump presentó la guerra como una operación limitada y rápida destinada a destruir todas las capacidades militares y nucleares iraníes.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Un día después del ataque inicial, Irán confirmó que los bombardeos habían impactado el complejo residencial del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenéi, quien falleció junto a parte de su familia.

La evolución de la estrategia estadounidense

Durante los primeros días del conflicto, mientras Irán respondía con andanadas de misiles y drones contra objetivos en países vecinos con presencia militar estadounidense, el Pentágono y la Casa Blanca insistían en que los ataques eran de alta precisión y descartaban una invasión terrestre prolongada.

Sin embargo, gradualmente, Donald Trump comenzó a modificar el cronograma inicial, señalando que la 'Operación Furia Épica' estaba diseñada para durar "cuatro o cinco semanas, o quizá algo más". A las tres semanas de conflicto, con trece militares estadounidenses fallecidos, las declaraciones presidenciales alternaban entre afirmar que la operación estaba casi concluida y admitir que podrían ser necesarias más acciones, sin descartar completamente la opción terrestre.

La fractura transatlántica y el problema del estrecho de Ormuz

La operación militar, que desde su inicio fue recibida con escaso entusiasmo por los aliados de la OTAN, ha terminado por agrandar la brecha entre los socios europeos y Washington. El momento más emblemático de esta fisura ocurrió cuando el resto de miembros de la Alianza y otros socios asiáticos rechazaron enviar buques militares para asegurar el estrecho de Ormuz y evitar los bloqueos parciales aplicados por la Guardia Revolucionaria iraní.

Ormuz se ha consolidado como el factor que más ha dañado la credibilidad de toda la ofensiva estadounidense. El mundo observa con preocupación cómo el precio del barril de petróleo podría encaminarse hacia los 200 dólares, desde los 70 dólares previos al conflicto, lo que podría desencadenar una crisis económica global.

Con los precios del petróleo entre un 30% y 50% más caros debido al bloqueo del estrecho, los mercados financieros intranquilos y los ciudadanos estadounidenses comenzando a sentir el impacto económico, el Pentágono ha movilizado miles de soldados hacia Oriente Medio. Simultáneamente, ha anunciado que solicitará 200.000 millones de dólares adicionales al Congreso para concluir la operación.

Los desafíos estratégicos y el legado de Trump

La combinación de factores representa una tormenta perfecta para Donald Trump, quien se juega el verdadero peso de su presidencia en las elecciones de medio mandato de noviembre. La debilidad estratégica que constituye el estrecho de Ormuz, junto con la persistente respuesta iraní y las dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para reponer sus arsenales, generan creciente preocupación tanto dentro como fuera del país.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Estados Unidos ha disparado 850 misiles Tomahawk en un mes de guerra, equivalente a varios años de producción, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del esfuerzo bélico. El republicano amenazó inicialmente con destruir las centrales eléctricas iraníes si Teherán no garantizaba el tráfico en Ormuz en dos días, plazo que posteriormente extendió a cinco días y finalmente hasta el 6 de abril.

El hecho de que la Casa Blanca haya reprogramado la visita de Donald Trump a China para mediados de mayo, tras posponerla por la guerra, sugiere que los cálculos de Washington dan por hecho que para entonces la escalada militar estará resuelta. Sin embargo, queda por ver si el entonces presidente tendrá la última palabra en este conflicto que ha superado todas las expectativas iniciales de duración y complejidad.