Cinco potencias europeas responsabilizan a Rusia del asesinato de Navalni con veneno exótico
En una declaración conjunta emitida durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, los gobiernos del Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos presentaron este sábado acusaciones formales contra el Estado ruso por el envenenamiento y posterior muerte del líder opositor Alexéi Navalni. Las naciones europeas basan sus afirmaciones en análisis forenses que identificaron la presencia de epibatidina, una toxina letal originaria de ranas dardo ecuatorianas, en muestras biológicas del activista.
Evidencia científica apunta al Kremlin
"Sabemos que el Estado ruso ha utilizado esta toxina letal para atacar a Navalni por miedo a su oposición", declaró el Ministerio británico de Relaciones Exteriores en un comunicado que ha generado tensiones diplomáticas internacionales. Los análisis de laboratorio realizados en muestras del cuerpo del disidente confirmaron que la epibatidina "muy probablemente causó su muerte", según la investigación presentada en el segundo aniversario de su fallecimiento.
Navalni, el carismático activista anticorrupción y crítico acérrimo del presidente Vladimir Putin, murió en circunstancias misteriosas a los 47 años mientras cumplía una condena de 19 años en una prisión del Ártico ruso. Las autoridades penitenciarias habían rechazado durante días entregar el cuerpo a sus familiares, alimentando sospechas sobre un encubrimiento oficial.
Respuesta internacional y denuncias formales
Los cinco países europeos han elevado formalmente sus acusaciones ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), el organismo internacional de control de armamento químico. En su declaración, expresaron "preocupación por el hecho de que Rusia no ha destruido todas sus armas químicas" y acusaron a Moscú de violar la Convención sobre Armas Químicas.
La secretaria de Estado británica para Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, quien se reunió con la viuda de Navalni, Yulia Navalnaya, afirmó: "Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz". Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer destacó la "enorme valentía" del opositor frente a la "tiranía".
Historial de envenenamientos y negativas rusas
Este no era el primer ataque contra la vida de Navalni. En 2020, el activista sobrevivió a un envenenamiento con el agente nervioso Novichok durante una campaña política en Siberia, incidente que sus seguidores también atribuyeron al Kremlin. Tras ser evacuado en coma a Alemania y recibir tratamiento médico durante meses, Navalni decidió regresar voluntariamente a Rusia, donde fue inmediatamente encarcelado bajo cargos de "extremismo".
Rusia ha mantenido consistentemente su postura de negación frente a todas las acusaciones. Las autoridades rusas nunca han reconocido que Navalni fuera objetivo de asesinato, desestimando los resultados de laboratorios europeos como parte de una "conspiración occidental". El gobierno de Putin atribuye las acusaciones a campañas de desprestigio internacional.
Declaraciones contundentes desde Múnich
En el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, la viuda de Navalni hizo declaraciones emocionales pero respaldadas por evidencia científica: "Hace dos años subí al escenario y dije: 'Vladimir Putin mató a mi marido'. Y hoy esas palabras se han convertido en un hecho demostrado científicamente", afirmó Yulia Navalnaya.
El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noel Barrot, utilizó la red social X para expresar: "Vladimir Putin está dispuesto a usar armas biológicas contra su propio pueblo para mantenerse en el poder". Francia rindió homenaje a Navalni como "figura de la oposición, asesinada por su lucha a favor de una Rusia libre y democrática".
Contexto internacional y precedentes
La acusación ocurre en un contexto donde investigaciones previas ya habían establecido responsabilidades rusas en incidentes similares. El año pasado, una investigación británica concluyó que Putin era "moralmente responsable" de la muerte de una ciudadana británica durante un ataque con agente nervioso en 2018, cuando presuntos espías rusos intentaron asesinar al exagente doble Serguéi Skripal.
La epibatidina, la toxina identificada en este caso, es un alcaloide extremadamente potente que se encuentra naturalmente en la piel de las ranas dardo venenosas de Ecuador. Su uso como arma química representa una violación directa de convenciones internacionales y ha elevado las preocupaciones sobre el arsenal no convencional que mantendría Rusia.
La comunidad internacional sigue atenta a la respuesta de la OPAQ y a posibles acciones diplomáticas contra Moscú, mientras las tensiones entre Rusia y Occidente continúan escalando en múltiples frentes, incluyendo el conflicto en Ucrania donde Navalni se había manifestado abiertamente en contra de la invasión rusa iniciada en 2022.