Una vida dedicada al cuidado de los animales
Desde hace más de una década, Olga Patricia Jaimes ha consagrado su existencia al rescate y protección de animales en situación de abandono. Su profunda conexión con los seres vivos comenzó en la infancia, cuando atendía con dedicación a los animales de su entorno, brindándoles amor y asegurándose de que estuvieran en óptimas condiciones.
De la contaduría al activismo animal
Aunque se formó como contadora pública y ejerció como empresaria, Olga nunca abandonó su vocación de servicio hacia los animales. Hace aproximadamente diez años, utilizando sus propios recursos económicos, inició un trabajo más sistemático de ayuda a perros y gatos en condición de calle en el área metropolitana de Bucaramanga.
Su labor incluía rescates directos, atención a denuncias comunitarias, acompañamiento en procesos de esterilización y la búsqueda constante de hogares responsables donde estos animales pudieran tener una vida digna y feliz.
Nace la Fundación Hocicos
Hace tres años, este compromiso se formalizó con la creación de la Fundación Hocicos, una organización con la firme convicción de apoyar a los animales que, según expresa Olga, "son seres creados por Dios y que hacen parte de la familia".
El trabajo de la fundación abarca desde el rescate inicial hasta la rehabilitación completa y la búsqueda de nuevas oportunidades de vida para los animales. Actualmente, su labor es reconocida en toda el área metropolitana, recibiendo frecuentemente reportes de casos de maltrato y abandono, especialmente en sectores como La Cumbre y Girardot.
Un hogar de paso en Floridablanca
Debido al creciente número de casos atendidos, la fundación estableció un hogar de paso en Floridablanca, donde recibe a los animales rescatados e inicia su proceso de recuperación. Muchos llegan con graves afectaciones físicas y emocionales producto del maltrato o la negligencia, requiriendo:
- Tratamientos médicos especializados
- Intervenciones quirúrgicas complejas
- Medicamentos costosos
- Grandes dosis de amor y paciencia para sanar emocionalmente
La adopción responsable como meta final
Una vez que los animales se recuperan física y emocionalmente, comienza una de las etapas más importantes: la búsqueda de un nuevo hogar permanente. La Fundación Hocicos realiza jornadas de adopción con regularidad, como la programada para abril en el Centro Comercial Único.
Sin embargo, Olga enfatiza que la adopción debe ser un acto consciente y responsable: "Los animalitos deben estar en familias donde se les pueda garantizar alimentación, atención médica veterinaria, un buen ambiente para su desarrollo y los recursos necesarios para cubrir todas sus necesidades".
Expansión territorial y nuevos desafíos
Al identificar que el abandono animal no es exclusivo de Santander, Olga amplió su labor al departamento del Cesar, específicamente en el municipio de El Copey, donde encontró numerosos animales en condiciones críticas. Allí estableció un refugio que actualmente alberga a aproximadamente 70 animales.
En Santander, la fundación continúa recorriendo diversos municipios realizando actividades en favor del bienestar animal. Recientemente, en Betulia, llevaron a cabo una jornada de esterilización que benefició a 80 gatos y 40 perros. "En las zonas rurales es donde encontramos más animales abandonados o sin esterilización", concluye Olga.
Sostenibilidad y alianzas estratégicas
Para mantener sus operaciones, la fundación se apoya principalmente en recursos propios y donaciones ciudadanas. Han desarrollado estrategias innovadoras de generación de ingresos, como la comercialización de productos derivados del café orgánico.
Además, hacen un llamado al sector empresarial para que se vincule a esta causa solidaria, destacando que las empresas pueden obtener beneficios como deducciones tributarias mientras contribuyen positivamente a la vida de los animales. "Es una manera en la que las empresas pueden beneficiarse, mientras contribuimos a ayudar a muchos animales de la ciudad", señala Olga.
La historia de Olga Jaimes y la Fundación Hocicos representa un ejemplo inspirador de compromiso social, demostrando cómo la pasión individual puede transformarse en una fuerza colectiva para el bienestar animal en múltiples regiones de Colombia.



