Expansión, rentas y diálogo: las tensiones del proceso con el Clan del Golfo
Tensiones en diálogos con Clan del Golfo: expansión y rentas

Expansión, rentas y diálogo: las tensiones estructurales del proceso con el Clan del Golfo

El Clan del Golfo, actualmente reconocido por el Estado como Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), atraviesa su momento de mayor expansión territorial y acumulación de capacidades desde su formación. Con presencia en 296 municipios, una estructura cercana a los 10.000 integrantes y una red de economías ilegales diversificada, el grupo llega a la mesa instalada en Doha, Catar, en medio de tensiones jurídicas, presión militar y un calendario electoral en curso.

Un gigante criminal en expansión

Un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) reconstruye su arquitectura interna, detalla los acuerdos alcanzados en dos ciclos de conversaciones y analiza los factores que condicionan el rumbo de esta negociación en el marco de la 'paz total'. El documento titulado 'Anatomía del Clan del Golfo y su negociación en Catar: ¿la última ventana de la Paz Total?', examina la estructura, expansión territorial y lógica económica del grupo.

Según registros de la Fuerza Pública citados en el documento, el Clan del Golfo concentra cerca del 36 % del total de integrantes de estructuras armadas organizadas, con un estimado de 9.840 miembros, de los cuales 3.328 están en armas y 6.512 integran redes de apoyo. El crecimiento ha sido sostenido desde el año 2020 y, entre 2022 y 2025, el grupo duplicó su número de integrantes.

En materia territorial, pasó de tener influencia en 145 municipios en 13 departamentos en 2022 a 296 en 17 departamentos en 2025, lo que representa un incremento del 104 %. La presencia no es homogénea. En algunos territorios ejerce control hegemónico; en otros mantiene disputas activas contra otros grupos armados.

Rentas y control social: el holding criminal

Más allá del componente armado, la FIP afirma que el Clan del Golfo funciona "en la práctica, como una empresa o holding criminal enfocada en generar rentas". Además del narcotráfico, diversificó sus ingresos hacia:

  • Minería ilegal (identificada como su segunda fuente)
  • Extorsión
  • Control del microtráfico
  • Prostitución
  • Contrabando
  • Cobro de "vacunas" a cadenas productivas y comerciantes

Este fortalecimiento responde, en gran medida, a su organización interna, capacidad de adaptación y consolidación de un aparato económico robusto. Se estima que mensualmente, la organización debe cubrir nóminas que suman cerca de 1,5 millones de dólares, unos 5.500 millones de pesos.

Hasta comienzos de 2025, el tráfico de migrantes también representaba un ingreso clave. Sin embargo, las medidas adoptadas por Estados Unidos redujeron en 98 % el flujo por el Darién, impactando directamente esa fuente de financiación.

Del anuncio a Doha: un camino lleno de obstáculos

El proceso formal se anunció en julio de 2024, cuando el Gobierno decidió instalar una mesa de diálogo sociojurídico y solicitó a la Fiscalía la suspensión de órdenes de captura contra integrantes del Estado Mayor Conjunto. El inicio se produjo sin cese al fuego bilateral y tras reuniones confidenciales previas.

Las tensiones no tardaron en aparecer. Operativos contra mandos del grupo, cuestionamientos jurídicos sobre la suspensión de órdenes de captura y dudas internas dentro del EGC retrasaron la instalación formal. México fue explorado como posible sede, pero declinó. En junio de 2025 emergió Catar como anfitrión.

La primera cita en Doha se realizó entre el 10 y el 18 de septiembre de 2025; la segunda, entre el 26 de noviembre y el 5 de diciembre del mismo año.

Lo acordado en los dos ciclos de negociación

El proceso se denomina oficialmente "Proceso para la desmovilización del Ejército Gaitanista de Colombia y la construcción de paz con el pueblo en los territorios". En el primer ciclo se seleccionaron cinco municipios para implementar acciones piloto:

  1. Mutatá
  2. Acandí
  3. Belén de Bajirá
  4. Riosucio
  5. Unguía

Entre los compromisos acordados figuran:

  • Implementación de un programa piloto de sustitución de cultivos de uso ilícito
  • Discusión sobre migración irregular
  • Abordaje de problemas ambientales
  • Presencia del Estado

El Clan se comprometió a censar a niños y niñas dentro de la organización para ponerlos a disposición del ICBF, a no interferir en el proceso electoral y a respetar las labores de desminado humanitario.

En el segundo ciclo se pactó establecer tres Zonas de Ubicación Temporal en Belén de Bajirá y Unguía (Chocó), y en Tierralta (Córdoba). La llegada gradual de integrantes se fijó a partir del 1 de marzo de 2026. Además, el piloto territorial se amplió a diez municipios adicionales, para un total de quince.

Las razones para negociar y los retos futuros

El informe plantea que el EGC se encuentra "en el máximo de sus capacidades" y adelanta una campaña de expansión. Sin embargo, identifica factores que explican su disposición a dialogar:

  • Costos de sostener la organización más grande del país
  • Presión permanente sobre la cúpula
  • Desgaste derivado de la clandestinidad
  • Expectativa de conservar parte de las ganancias acumuladas
  • Reconocimiento de su autodenominación como Ejército Gaitanista de Colombia

La FIP advierte que el proceso enfrenta retos jurídicos relacionados con las Zonas de Ubicación Temporal y la suspensión de órdenes de captura, así como desafíos políticos derivados del contexto electoral y de los compromisos internacionales del Estado colombiano. También señala que la reconfiguración interna del Estado Mayor Conjunto puede incidir en el rumbo de la negociación.