Renuncia de cabecilla histórico sacude mesa de paz urbana en el Valle de Aburrá
La renuncia sorpresiva de Freyner Alfonzo Ramírez García, alias 'Carlos Pesebre', como vocero principal de la mesa de paz urbana de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí ha generado un terremoto político en el proceso de negociación con estructuras criminales del Área Metropolitana. El histórico cabecilla de 'Los Pesebreros', estructura adscrita a la 'Oficina de Envigado', presentó su dimisión el pasado 31 de enero mediante una carta dirigida al Comisionado de Paz, Otty Patiño.
Las críticas reveladoras de 'Pesebre'
En su misiva de renuncia, el condenado a 36 años por homicidio agravado lanzó duras críticas al proceso sociojurídico que lleva casi tres años desarrollándose. 'Pesebre' señaló que las negociaciones se han caracterizado por "improvisación, falta de asesoramiento profesional y desdén", agregando que "la falta de claridad ha llevado los diálogos a un punto muerto".
El cabecilla histórico, quien había sido designado como vocero por el Gobierno Nacional, expresó preocupación por la pérdida de credibilidad del proceso ante comunidades, líderes sociales y personas privadas de la libertad. Además, denunció que la mesa se mantuvo aislada de la sociedad, generando suspicacias, y que durante períodos electorales se suspendieron las conversaciones, dejando a los integrantes en situación de inseguridad jurídica y física.
Respuesta gubernamental inmediata
Frente a esta crisis, el Gobierno Nacional, representado por la senadora Isabel Cristina Zuleta -coordinadora del proceso en la cárcel de Itagüí-, convocó urgentemente una rueda de prensa para anunciar la firma de un convenio que promete suscribir un acuerdo condicionado de paz antes del fin del gobierno del presidente Gustavo Petro.
Durante su intervención, Zuleta defendió el avance del proceso: "La mayor demostración de que el proceso va avanzando es que hoy estamos firmando la posibilidad de la estructuración de un acuerdo de paz condicionado". La senadora explicó que se busca un compromiso general por parte de las estructuras criminales, no puntual, minimizando así el impacto de la renuncia de 'Pesebre'.
Obstáculos y críticas al Congreso
La coordinadora del proceso también se refirió a las dificultades enfrentadas desde el inicio de las negociaciones en 2023. Zuleta señaló ataques del Centro Democrático, del alcalde y gobernador, así como oposición de medios de comunicación. Sin embargo, afirmó que el proceso mantiene un rumbo claro basado en tres pilares fundamentales:
- Territorialización de la paz
- Reducción de violencias
- Tránsito al estado social de derecho
La senadora criticó duramente al Congreso de la República, afirmando que "no se puede avanzar en un proceso en el que no hay voluntad por parte del Congreso", a pesar de los esfuerzos de la bancada del Pacto Histórico.
Futuro del proceso y continuidad
Zuleta reveló que el plan contempla que en los próximos meses el presidente Petro revise y firme el acuerdo alcanzado en la mesa, garantizando así continuidad independientemente del gobierno que asuma a mitad de año. Este movimiento busca blindar el proceso de paz urbana frente a posibles cambios políticos.
Respecto a las consecuencias de la renuncia de 'Carlos Pesebre', fuentes cercanas al proceso indicaron que, aunque el cabecilla representa numerosas estructuras criminales en Medellín, su propósito sería mantenerlas fuera del conflicto. Sin embargo, teóricamente, su retiro podría implicar que los Grupos Delictivos Organizados bajo su mando sigan su ejemplo.
La mesa de paz urbana de Itagüí representa una de las apuestas más ambiciosas del gobierno Petro para enfrentar la incidencia de estructuras criminales en entornos urbanos, donde estas han dictado dinámicas cotidianas durante décadas. El proceso reúne a cabecillas históricos de organizaciones criminales de Medellín y el Valle de Aburrá, quienes acumulan casi tres años de negociaciones con el Estado colombiano.



