Nuevo enfrentamiento verbal pone en jaque diálogos de paz
El presidente Gustavo Petro y el Clan del Golfo, autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), protagonizaron un nuevo y tenso cruce público que amenaza seriamente el futuro del proceso de acercamientos entre el Gobierno Nacional y este grupo armado ilegal. Este intercambio de declaraciones a través de redes sociales ocurre mientras se desarrollan diálogos iniciados en septiembre de 2025 como parte de la política de paz total.
Acusaciones presidenciales sobre incumplimientos
En un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario colombiano aseguró que los grupos con mayor capacidad de corrupción sobre instituciones del Estado provienen principalmente de las disidencias de las FARC comandadas por Iván Mordisco y, "sobre todo", del Clan del Golfo. Petro afirmó categóricamente que esta organización "ha roto su propio acuerdo que propuso en Doha, Qatar", en referencia directa a los acercamientos que el Gobierno adelanta con ese grupo.
Según las declaraciones del presidente, el Clan del Golfo no habría cumplido compromisos fundamentales relacionados con la reducción de economías ilícitas. "No eliminó una sola hectárea de hoja de Coca ni en el Darién ni en el Nordeste antioqueño. No desmontó su economía ilícita del oro con la que corrompe fuerzas estatales locales", expresó Petro en su publicación. Con base en estos señalamientos, el mandatario sostuvo que la organización "debe ser objeto de desmantelamiento armado y judicial".
Respuesta del Clan del Golfo y exigencia de claridad
Horas después de las declaraciones presidenciales, el grupo armado respondió desde su propia cuenta de X, exigiendo al presidente aclarar si el Gobierno ha dado por terminada formalmente la negociación. "Presidente sea claro y concreto: ¿Ha roto usted la mesa con nosotros? Responda para frenar todos los procesos en curso que se tienen. El EGC ha cumplido todos los acuerdos, el gobierno no; empezando por usted con este post", publicó el Clan del Golfo.
Posteriormente, alrededor de las 11 de la noche, el grupo volvió a escribir en su cuenta afirmando: "En un sorprendente giro de los acontecimientos, el presidente Gustavo Petro aparentemente ha dado por terminadas las negociaciones con el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC)". Minutos después, dirigieron una pregunta directa a Álvaro Jiménez, jefe negociador del Gobierno en esa mesa: "¿Están rotas las conversaciones?".
Contexto del grupo armado y dudas sobre el proceso
El Clan del Golfo es actualmente la organización criminal más grande de Colombia, con presencia en amplias zonas del Caribe, Urabá, el nordeste antioqueño y el Pacífico. Sus economías ilegales están asociadas principalmente al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, actividades que según el presidente no han sido desmontadas como se había acordado.
Este cruce público deja abiertas importantes interrogantes sobre el futuro del proceso de paz:
- ¿Está el presidente Petro dando por terminado definitivamente el proceso de acercamientos?
- ¿Busca el Gobierno presionar cambios sustanciales en el comportamiento del grupo armado?
- ¿Cuál será el impacto en las comunidades donde el Clan del Golfo tiene presencia?
Hasta el momento, ni el Ejecutivo ni los delegados del proceso han anunciado oficialmente una ruptura formal de la mesa de negociaciones. La situación permanece en un limbo que genera incertidumbre tanto en las regiones afectadas como en el panorama general de la política de paz total del gobierno Petro.
Este enfrentamiento verbal marca uno de los momentos más tensos en el proceso de diálogo iniciado el año pasado, poniendo en evidencia las profundas diferencias entre las partes y los desafíos que enfrenta la implementación de acuerdos sobre reducción de economías ilícitas en territorios históricamente controlados por grupos armados.



