Proceso de paz con Segunda Marquetalia supera crisis institucional tras muerte de negociador clave
El panorama de la paz en Colombia experimentó un giro significativo en las últimas horas tras la finalización de una reunión extraordinaria en la capital del país. El Gobierno Nacional y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), estructura disidente de la Segunda Marquetalia, lograron destrabar una mesa de negociación que se encontraba sumida en una parálisis profunda.
El anuncio oficial confirma que ambas delegaciones han decidido superar el denominado "estado crítico" que amenazaba con la ruptura definitiva de los acercamientos. Este avance representa un respiro para el proceso de paz que parecía al borde del colapso.
Crisis desatada por la muerte de un vocero estratégico
La crisis institucional de este proceso se había agudizado considerablemente tras hechos de violencia que impactaron directamente el corazón de la mesa de diálogos. El fallecimiento de Alexander Rondón, conocido dentro de la organización como uno de sus voceros principales, fue el detonante que puso en jaque la voluntad de las partes.
Rondón no era solo un integrante más, sino un delegado estratégico cuya muerte generó un clima de desconfianza que solo pudo ser mitigado mediante este encuentro de alto nivel en Bogotá. Su asesinato había creado dudas sobre la viabilidad misma del proceso negociador.
Acuerdos concretos para reactivar el proceso
En el acta de acuerdo suscrita este 27 de marzo de 2026, las delegaciones manifestaron un sentimiento de pesar conjunto por sucesos que han afectado la moral de la negociación. Los equipos negociadores lamentaron de forma oficial el repudiable asesinato de Alexander Rondón, enviando un mensaje de acompañamiento a sus allegados.
Este gesto se interpreta como un intento por humanizar el conflicto y restablecer los puentes de comunicación política que se consideraban fracturados. Además, el documento oficial incluyó un espacio para reconocer la tragedia aérea ocurrida recientemente en el departamento del Putumayo.
El accidente de un avión Hércules C-130 en el municipio de Puerto Leguízamo se sumó a la atmósfera de tensión que rodeaba las conversaciones. No obstante, lejos de suspender las actividades, los representantes del presidente y los del grupo armado utilizaron este contexto para reafirmar la necesidad de persistir en la salida negociada.
Calendario reactivado y zonas temporales establecidas
Uno de los puntos más concretos del acuerdo alcanzado es la reactivación inmediata del calendario de trabajo para el mes de abril. Se ha establecido que el séptimo ciclo de diálogos de paz se retomará formalmente los días 12 y 13 de dicho mes.
El escenario elegido para este encuentro será la localidad de Inda Zabaleta, ubicada en el municipio de Tumaco, Nariño, zona donde la presencia de este grupo insurgente es de especial relevancia. Esta decisión refleja un compromiso con la territorialidad del proceso.
De igual manera, se dio luz verde a un componente logístico fundamental para la desescalada del conflicto: la Zona para la Capacitación Integral y Ubicación Temporal (ZUT-ZOCIUT). Este espacio estará localizado en el Valle del Guamuez, en Putumayo, y representa un paso concreto hacia la concentración de combatientes.
Superando obstáculos para la paz
El proceso de paz entre el Gobierno y la Segunda Marquetalia ha demostrado una notable resiliencia al sobrevivir a lo que se describía como su "estado crítico". La capacidad de ambas partes para sentarse nuevamente a la mesa tras eventos traumáticos sugiere que existe una voluntad política genuina de avanzar hacia la terminación del conflicto.
Los acuerdos alcanzados en Bogotá incluyen:
- Reinicio formal de los ciclos de diálogo en Nariño
- Establecimiento de zonas de ubicación temporal para combatientes
- Reconocimiento conjunto de las víctimas del proceso
- Compromiso de continuidad del proceso negociador
Estos desarrollos ocurren en un contexto donde campesinos del Pacífico nariñense habían expresado temores por el regreso de la violencia ante la crisis en los diálogos de paz. La reactivación del proceso ofrece cierta esperanza a estas comunidades afectadas por décadas de conflicto armado.



