La Justicia Especial para la Paz en el ojo del huracán electoral
El ambiente político colombiano, en vísperas de las elecciones presidenciales, se encuentra nuevamente ensombrecido por discursos que atacan frontalmente a la Justicia Especial para la Paz (JEP). A pesar de que para muchos sectores esta institución carece de legitimidad por su origen en el Acuerdo de Paz con las Farc-EP y la falta de refrendación popular en el plebiscito, resulta inaceptable que se ignoren sistemáticamente sus efectos restaurativos y de reparación para las víctimas del conflicto armado.
Los ataques políticos y la defensa de la verdad
Figuras como la senadora Paloma Valencia han renovado con fuerza la campaña para desmantelar la JEP, calificándola de "vergonzosa" y criticando que en ella "se equipare a las Fuerzas Armadas con los guerrilleros, como si todos fueran delincuentes". Es crucial aclarar esta falsa equivalencia: mientras la guerrilla era un grupo ilegal que actuaba al margen de la ley, las Fuerzas Militares recibieron el monopolio legítimo de la fuerza para proteger a los ciudadanos, cometiendo en ocasiones graves violaciones a los derechos humanos.
Audiencias que transforman: Casanare y Antioquia como ejemplos
Las recientes audiencias de consolidación de verdad y medidas de reparación han demostrado el poder transformador de la JEP. En Casanare, Germán León Durán, compareciente de las Fuerzas Militares, después de escuchar el testimonio de las víctimas, desistió de negar su responsabilidad y ahora contribuye activamente a esclarecer los crímenes ocurridos en la región. Él mismo reconoció que era "obligatorio y esencial conocer a las víctimas y a sus familiares".
En el nororiente de Antioquia, una madre de Santa Ana protagonizó un momento conmovedor al abrazar y perdonar a otro compareciente, quien cayó al suelo llorando al reconocer haberle arrebatado a su ser querido sin causa alguna. Este acto de humanidad limpia el nombre de los llamados 'falsos positivos', que ciertos políticos y mercaderes de la justicia aún intentan negar.
Un llamado a la observación crítica
Estos procesos de verdad y reparación, imposibles en la jurisdicción ordinaria, merecen ser observados con atención. No se trata de pedir acuerdo ideológico, sino de invitar a los colombianos a presenciar las audiencias, escuchar a las víctimas de todos los comparecientes y máximos responsables, y evaluar con claridad si la JEP aporta o no a la verdad, la justicia, la reparación y la restauración del país.
Como expresó sabiamente una víctima en estas audiencias: "Elijo no deshumanizarlos, aunque lo que hicieron fue profundamente inhumano, porque reconocer su humanidad también implica exigirles responsabilidad real y una transformación genuina de conciencia". En un contexto electoral marcado por la polarización, este mensaje resuena como un recordatorio urgente de lo que está en juego: la paz, la memoria y la dignidad de quienes más sufrieron el conflicto.



