Ciénaga El Llanito en Barrancabermeja: Hidrocarburos acumulados por décadas reactivan alertas ambientales
Hidrocarburos en Ciénaga El Llanito reactivan alertas ambientales

Crisis ambiental resurge en Ciénaga El Llanito de Barrancabermeja

Una zona con hidrocarburos acumulados durante décadas ha vuelto a encender las alarmas ambientales en la Ciénaga El Llanito de Barrancabermeja, Santander. Pescadores locales reportaron movimientos de sedimentos y olores asociados a petróleo tras las lluvias del fin de semana, reactivando preocupaciones sobre la deuda ambiental histórica de la actividad petrolera en la región.

Denuncias de pescadores artesanales

Arnoldo Agámez, pescador del sector, relató su experiencia alarmante: "Yo tiré como diez lanzas y cuando recogía la atarraya me olía a petróleo. Todo estaba empanado". En El Llanito, donde gran parte de la población depende de la pesca artesanal, cualquier anomalía en la ciénaga genera alarma inmediata entre los habitantes.

Los líderes comunitarios sostienen que existe una acumulación histórica de hidrocarburos adheridos al fondo del cuerpo hídrico. Calisto Rivera, presidente de la Asociación de Pescadores y Acuicultores Afrodescendientes del Llanito, explicó: "Ese es un crudo que tiene años de estar ahí, pero ahora iniciaron unos trabajos para recuperarlo. El trabajo que se está haciendo para sacar ese crudo acumulado está saliendo a la ciénaga".

Intervención de Ecopetrol en 19 hectáreas

En el sector de La Macarena, específicamente en un área inundable de la Ciénaga El Llanito, Ecopetrol está interviniendo 19 hectáreas con crudo acumulado en el fondo. Esta zona ha sido caracterizada como Área de Impacto Ambiental No Resuelto (IANR), una categoría que identifica afectaciones históricas asociadas a la actividad petrolera.

Ximena Barrera, profesional ambiental de la Regional Central de Ecopetrol, detalló: "Esta es un área que fue caracterizada desde 2006. Identificamos acumulaciones antiguas de crudo en aproximadamente 19 hectáreas. No estamos hablando de petróleo fluyendo permanentemente en superficie. Es crudo que durante años quedó adherido al sedimento".

La técnica empleada para la recuperación es la biorremediación en medios acuosos, que incluye:

  • Inyección de aire en los sedimentos
  • Trabajo con cultivos bacterianos que degradan el hidrocarburo
  • Monitoreo constante durante la operación
  • Reportes a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales

Preocupación de autoridades ambientales locales

La Secretaría de Ambiente del municipio realizó una visita técnica tras las denuncias de los pescadores. Leonardo Granados, titular de la cartera, expresó grave preocupación: "Lo que está entrando a la ciénaga es hidrocarburo. Eso es contaminación del cuerpo hídrico y una afectación estructural a un área de especial importancia ecológica".

Granados advirtió sobre posibles afectaciones a especies en riesgo como el manatí antillano y anunció acciones legales para fortalecer la protección de la Ciénaga del Llanito.

Historia de contaminación acumulada

Para comprender la situación actual en La Macarena, es necesario retroceder décadas cuando la actividad petrolera en Colombia se desarrollaba bajo estándares ambientales muy distintos a los actuales. La regulación ambiental comenzó a fortalecerse significativamente a partir de 1993, estableciendo criterios más estrictos de control y recuperación.

Las áreas catalogadas como Impactos Ambientales No Resueltos corresponden a periodos anteriores a ese cambio normativo. En el caso específico de La Macarena, estudios técnicos de 2006 confirmaron la acumulación de restos de hidrocarburos producto de la actividad petrolera histórica en Barrancabermeja.

Contraste de versiones y futuro incierto

Mientras Ecopetrol afirma que "no evidenciamos paso de hidrocarburo fuera del área intervenida" tras las inspecciones posteriores a las lluvias, los pescadores sostienen que el olor detectado en sus redes coincidió con el aumento del nivel del agua y que la barrera instalada pudo haber sido sobrepasada.

La recuperación ambiental, que actualmente avanza en un 48%, podría tardar años en completarse. Mientras tanto, la incertidumbre acompaña a quienes cada madrugada lanzan la atarraya y dependen económicamente de lo que salga de la ciénaga. Las 19 hectáreas intervenidas representan solo una parte de la contaminación acumulada durante décadas, un impacto que hoy exige con urgencia que la deuda ambiental de la industria petrolera comience finalmente a cerrarse.