Charco Azul: de mitos a pulmón ambiental en Cali gracias a la comunidad
Charco Azul: de mitos a pulmón ambiental en Cali

Charco Azul: la transformación ambiental del oriente caleño

En el marco del Día Mundial de los Humedales, celebrado recientemente, el humedal Charco Azul emerge como un ejemplo destacado de recuperación ecológica en el oriente de Cali. Lo que durante décadas fue considerado un lugar peligroso, asociado a relatos populares sobre desapariciones y riesgos, hoy se consolida como un verdadero pulmón ambiental gracias al trabajo articulado entre la comunidad y las autoridades ambientales.

De la percepción negativa al orgullo comunitario

Durante años, la laguna de Charco Azul cargó con una reputación negativa que alejaba a los ciudadanos. Los mitos y leyendas sobre animales peligrosos y desapariciones mantuvieron a muchos lejos de este ecosistema fundamental para la biodiversidad urbana. Sin embargo, esa imagen ha experimentado una transformación radical gracias a procesos sostenidos de restauración ambiental y participación ciudadana.

Hoy, Charco Azul es reconocido como un espacio de conservación, educación ambiental y encuentro comunitario. "Estos espacios tienen tres funciones principales: conservación, educación ambiental y recreación paisajística. Estamos recuperando este espacio para el disfrute de Cali y de todos los visitantes", explicó Luis Alberto Acevedo, integrante del grupo de Guardianes de Humedales.

Inversión y compromiso comunitario

La recuperación de Charco Azul ha contado con una inversión significativa. Solo durante el año 2025, se destinaron más de 800 millones de pesos para trabajos de:

  • Recuperación de espejos de agua
  • Protección de franjas ambientales
  • Recolección de residuos sólidos
  • Acciones pedagógicas continuas
  • Mantenimiento permanente del ecosistema

Actualmente, Cali cuenta con nueve comités de co-manejo en la zona urbana y tres en la zona rural, demostrando el compromiso institucional con la protección de sus humedales.

Biodiversidad y educación ambiental

El humedal Charco Azul se ha convertido en un aula viva de educación ambiental. Desde sus senderos ecológicos es posible observar 53 especies de aves, tanto residentes como migratorias, en un contexto donde Cali alberga aproximadamente 600 especies de aves y más de 700 especies de fauna.

Beatriz Mosquera, lideresa del proceso y representante de la Asociación Mejorando Vida, destacó el alcance internacional del proyecto: "Hemos creado una metodología que permite que personas de la comunidad, de otras ciudades y de otros países, vengan a aprender sobre este espacio. Hemos recibido visitantes de más de 12 países y tenemos alianzas con universidades de Bogotá, Canadá e Inglaterra".

Huertas comunitarias y mantenimiento local

Las huertas comunitarias han jugado un papel transformador en el territorio. Yurani Mosquera recordó cómo el trabajo colectivo cambió la realidad del lugar: "Antes, esto era quema de basura y escombros. Con la siembra hemos generado un impacto positivo: el humedal está más bonito, hay protección alimentaria y se aprovecha la tierra. Sembramos plátano, papaya, maracuyá, guayaba, tomate y plantas medicinales".

El mantenimiento permanente recae en gran medida en los habitantes del sector. Miryam Valencia, residente por más de 40 años, detalló las actividades comunitarias: "La comunidad se encarga del mantenimiento alrededor de la laguna: limpieza, poda, extracción de moños, control de hormigas arrieras, caracol africano y plantas invasoras como el buchón. Contamos con el apoyo del comité y del Distrito".

Proyección futura y memoria histórica

Charco Azul se proyecta como un futuro ecoparque de la ciudad, consolidándose como uno de los 16 humedales públicos priorizados por su valor ecológico y social entre los 61 humedales que existen en Cali, ciudad conocida como la 'Capital Biodiversa de Colombia'.

El humedal también guarda memoria histórica relevante. Durante los Juegos Panamericanos de 1971, Charco Azul fue utilizado como escenario para prácticas de canotaje, añadiendo una capa cultural a su valor ambiental.

Con jornadas programadas como el avistamiento de aves del 14 de febrero anunciado por Mónica Londoño, líder del Grupo de Ecosistemas del Dagma, Charco Azul continúa su transformación de espacio marginado a símbolo de conservación comunitaria en el oriente caleño.