Intercambio de acusaciones graves desvía el debate electoral hacia señalamientos penales
La campaña presidencial colombiana ha experimentado un giro dramático en las últimas horas, con un intercambio de acusaciones sin precedentes entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. Lo que comenzó como declaraciones políticas se ha convertido en una serie de señalamientos penales que han desplazado completamente el debate sobre programas de gobierno.
Las declaraciones iniciales que encendieron la polémica
Durante un acto de campaña, Iván Cepeda afirmó ante sus simpatizantes que el expresidente Álvaro Uribe construyó su carrera política apoyándose en sectores delictivos que operaban en el departamento de Antioquia. El candidato ratificó declaraciones anteriores realizadas en Medellín el pasado 12 de febrero, donde señaló que "Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía, y del terrorismo de Estado".
Cepeda fue más específico en sus acusaciones, afirmando desde la tarima en Medellín: "Quienes le causaron tanto dolor, humillación y sufrimiento al pueblo antioqueño, deberíamos comenzar esa lista por el caudillo de la extrema derecha, Álvaro Uribe (...) desde que fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, se hizo de la mano de los clanes familiares del cartel de Medellín", mencionando expresamente los apellidos Ochoa, Villegas y Cifuentes Villa.
La contundente respuesta de Uribe en redes sociales
La reacción del expresidente Uribe no se hizo esperar. A través de su cuenta de X, el exmandatario respondió con dureza: "Cepeda, bandido camuflado de derechos humanos, le cumple a los criminales que lo imponen con los señalamientos contra mí, que han sustentado los atentados contra mi vida".
Pero las acusaciones de Uribe fueron aún más lejos. El expresidente colombiano afirmó que Cepeda había instigado el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, señalando que "cuyo crimen realizó la Nueva Marquetalia que Cepeda ayudó a conformar como patrocinador de la impunidad y de la fuga de Iván Márquez y de Santrich". Hasta la fecha, estos señalamientos carecen de respaldo judicial.
La exigencia de pruebas y la reacción política
Frente a estas graves acusaciones, Iván Cepeda respondió exigiendo al exmandatario que presente ante la justicia "las pruebas que sustenten la acusación formulada en mi contra en relación con el asesinato del senador Miguel Uribe". El candidato del Pacto Histórico subrayó que "en un Estado de derecho, las afirmaciones de tal gravedad no pueden quedar en el terreno de la insinuación ni de la descalificación pública".
Desde el Pacto Histórico, el rechazo a las declaraciones de Uribe fue inmediato y contundente. La colectividad calificó sus declaraciones de "discurso de odio, calumnias e infamias" y las atribuyó a lo que definieron como "desesperación y frustración frente a la inminente victoria de Iván Cepeda en la primera vuelta presidencial".
La disputa por Antioquia como telón de fondo
Esta discusión también contó con la intervención del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quienes reaccionaron a favor del departamento bajo una ideología política alineada con las propuestas del Centro Democrático.
En este momento crucial de la campaña, la disputa por el departamento de Antioquia resulta estratégica para ambos bandos políticos:
- Para la izquierda, representa un territorio por conquistar para fortalecer el proyecto del Gobierno Petro
- Para la derecha, constituye el eje ideológico del que ha obtenido respaldo durante años
El expresidente Uribe cerró su intervención en redes sociales con una frase que expone claramente la postura del Centro Democrático: "Ni Antioquia ni Colombia pueden permitir ni reconocer la candidatura de Cepeda, impuesta a sangre y fuego por criminales", afirmación que ha encendido el ambiente político en el departamento y generado reacciones desde diferentes sectores sociales.
Esta escalada de acusaciones marca un punto de inflexión en la campaña presidencial, desplazando el debate programático hacia un terreno de señalamientos personales que podría definir el tono de los próximos meses electorales.



