Sarkozy enfrenta apelación por financiación libia de campaña presidencial
En el primer día de interrogatorio del juicio en apelación por la presunta financiación con dinero libio de su campaña presidencial de 2007, el expresidente francés Nicolas Sarkozy reiteró con firmeza su inocencia y se comprometió a responder "con la verdad" a todas las acusaciones. El proceso judicial, que ha captado la atención internacional, revisa la condena de cinco años de cárcel impuesta en primera instancia en septiembre pasado.
Acusaciones y defensa ante víctimas del atentado UTA
Desde el banquillo de los acusados, Sarkozy dirigió sus palabras a las víctimas del atentado de 1989 contra un avión de la compañía UTA, que causó 170 muertes, incluyendo 54 franceses. "Solo se puede responder a un sufrimiento tan inexplicable con la verdad", declaró el exmandatario, quien enfrenta acusaciones de haber recibido fondos del régimen de Muamar Gadafi para su campaña electoral.
La fiscalía sostiene que Sarkozy habría aceptado dinero libio a cambio de revisar el caso de Abdallah Senoussi, yerno de Gadafi y condenado a cadena perpetua por el atentado del UTA. Algunas víctimas de este ataque comparecieron en el tribunal la semana pasada, expresando su frustración por la poca atención recibida en un caso de amplias repercusiones políticas.
Contexto judicial y personal del expresidente
Sarkozy se convirtió en el primer ex jefe de Estado francés en ingresar en prisión entre octubre y noviembre de 2025, antes de obtener su liberación provisional. En esta ocasión, acudió al tribunal acompañado por primera vez de su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni, marcando un momento significativo en el proceso iniciado el 16 de marzo.
"No puedo dejar esos testimonios sin respuesta", afirmó Sarkozy, refiriéndose a las declaraciones de las víctimas. El expresidente insistió en que "no se repara un sufrimiento con una injusticia" y negó categóricamente haber cometido "ninguno de los delitos" por los que fue condenado.
Negación rotunda de vínculos con el régimen libio
En su declaración, Sarkozy fue enfático al desmentir cualquier conexión financiera o política con Gadafi: "No hay un céntimo de dinero libio en mi campaña, la verdad es que no actué en favor de Senoussi. Nunca le prometí nada, nunca actué en su favor". Justificó su viaje a Libia en 2005 como ministro del Interior como un esfuerzo para lograr la liberación de enfermeras búlgaras, objetivo que consiguió una vez asumió la presidencia en 2007.
El expresidente, condenado a un año de prisión domiciliaria en la sentencia inicial, aseguró que "Gadafi no tenía ninguna influencia sobre mí, ni en el plano político ni en el personal". Además, prometió movilizar "todas las fuerzas de las que soy capaz" para demostrar su inocencia durante el interrogatorio previsto para durar tres días.
Repercusiones políticas y tensiones históricas
El juicio también revivió las tensiones políticas dentro del campo conservador francés, recordando los conflictos entre Sarkozy y el entonces presidente Jacques Chirac, junto a su brazo derecho, el ex primer ministro Dominique de Villepin. Este proceso judicial se enmarca en una serie de causas legales que enfrenta el expresidente, consolidando su posición como una figura central en los debates sobre financiación política y transparencia en Francia.
El caso continúa desarrollándose ante un tribunal que examina minuciosamente cada detalle de las acusaciones, mientras Sarkozy mantiene su postura de inocencia absoluta y prepara su defensa para los próximos días de interrogatorio.



