Viktor Orbán enfrenta su mayor desafío electoral tras 16 años de dominio político en Hungría
Orbán enfrenta su mayor desafío electoral tras 16 años en el poder

Viktor Orbán enfrenta su mayor desafío electoral tras 16 años de dominio político en Hungría

Considerado un líder astuto y estratégico, el primer ministro Viktor Orbán ha moldeado constantemente el sistema político húngaro para mantenerse en el poder durante 16 años consecutivos como una figura dominante y profundamente divisiva. Sin embargo, este ultranacionalista de 62 años —aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, de China y de Rusia, y crítico persistente de la Unión Europea— ha visto cómo se erosiona su férreo control del poder, que podría perder definitivamente en las elecciones legislativas del próximo domingo.

Un modelo político que trascendió fronteras

A pesar de liderar un país relativamente pequeño, con aproximadamente 9,5 millones de habitantes, Orbán se ha convertido en una figura internacionalmente reconocida por su férrea oposición a la inmigración, su rechazo a los derechos LGBTQ y su postura crítica contra el apoyo continuado de Occidente a Ucrania frente a la invasión rusa. "Se destaca entre los dirigentes políticos europeos como alguien diferente", explica a la AFP Emilia Palonen, profesora asociada en la Universidad de Helsinki. "Los líderes antiliberales lo miran como un modelo, que lo consiguió y logró tomar el poder", recalca la académica.

De joven promesa liberal a arquitecto del "Estado antiliberal"

Orbán se convirtió en un nombre familiar durante el ocaso del comunismo húngaro en 1989, destacándose por su encendida retórica que exigía democracia y el retorno de las tropas soviéticas a su país. Fue una de las estrellas emergentes de la "nueva" Europa y accedió al cargo de diputado en la recién democratizada Hungría de 1990. Pero pronto abandonó su imagen de liberal radical y comenzó a transformar el partido Fidesz, que cofundó, en una fuerza de centroderecha que defendía la familia y los valores cristianos tradicionales.

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Esta apuesta política dio frutos con creces cuando, al conectar con los electores más modestos, se convirtió en primer ministro en 1998 con apenas 35 años. Su primer período en el cargo fue accidentado y culminó en una humillante derrota frente a los socialistas en 2002, que se repitió en 2006. Sin embargo, se recuperó políticamente en 2010, regresando al poder más maduro y considerablemente más astuto.

La consolidación del poder y los enfrentamientos con la UE

Apoyado en una mayoría de dos tercios en el Parlamento húngaro, Orbán implementó una profunda reforma de las instituciones estatales e introdujo una nueva Constitución impregnada de valores conservadores. "Aprendió de los errores de su primer mandato; fue capaz de sacar adelante cambios de gran alcance con rapidez, y consolidó su poder", añade Emilia Palonen.

Poco a poco, el primer ministro construyó un sistema que en 2014 bautizó como "Estado antiliberal". "Logró construir el sistema político en torno a sí mismo", explica a la AFP el politólogo Attila Gyulai, del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad ELTE de Hungría. Aunque esto le otorgó "una enorme ventaja competitiva", las elecciones "siguen celebrándose formalmente dentro de un marco democrático", añade el experto.

Durante años, los detractores de Orbán han alertado reiteradamente sobre cómo ha socavado la independencia del poder judicial, restringido la libertad académica, amordazado a la prensa y modificado el sistema electoral en su beneficio. Estos asuntos generaron frecuentes choques con la Unión Europea, al igual que su virulenta postura antiinmigración, que se manifestó en la demonización de los solicitantes de asilo y la restricción sistemática de sus derechos.

El desgaste político y los nuevos desafíos

Tras su victoria electoral de 2022, Orbán se presentó cada vez más como un actor geopolítico independiente, cultivando lazos con Trump, con líderes de la extrema derecha europea y figuras latinoamericanas afines como el presidente argentino Javier Milei y, más recientemente, el chileno José Antonio Kast. Su gobierno gastó generosamente dinero de los contribuyentes para promocionar su modelo político y utilizó la presidencia semestral de Hungría del Consejo de la UE en 2024 para emprender una autodenominada "misión de paz" a Moscú, lo que enfureció a sus homólogos europeos.

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Pero a medida que líderes de corte similar ascendían al poder en todo el mundo, la autoridad interna de Orbán se fue debilitando en un contexto de estancamiento económico, escándalos recurrentes y la aparición de un carismático rival político: Peter Magyar. Su autoridad también se resintió cuando un número récord de personas asistió a la marcha del Orgullo de Budapest, que él había tratado de prohibir previamente.

"Toda la política interior y exterior de Orbán desde 2010 ha tenido como objetivo cambiar los valores liberales predominantes y la lógica política en Hungría y más allá", afirma el politólogo Gyulai. "Y sin duda ha conseguido dejar su huella", remacha, señalando el endurecimiento de las políticas migratorias de la UE como uno de sus legados más visibles.

Las consecuencias del aislamiento europeo

La pertenencia de Fidesz al Partido Popular Europeo (PPE) protegió durante años a Orbán de consecuencias más graves por el retroceso democrático en Hungría. Sin embargo, en 2021, el PPE y Fidesz se separaron tras años de intentos de otros partidos miembros de presionar a Orbán para que cambiara sus maneras autocráticas. La consecuencia de este divorcio se sintió de lleno al año siguiente, cuando la UE suspendió miles de millones de euros en fondos destinados a Hungría debido a las preocupaciones de Bruselas sobre la corrupción y el Estado de derecho.

Aunque el gobierno de Orbán emprendió reformas que permitieron desbloquear parte de los fondos, aproximadamente 18.000 millones de euros siguen congelados, lo que representa una presión económica significativa para el país. Este domingo, los votantes húngaros decidirán si el modelo político de Orbán resiste este desafío sin precedentes o si, después de 16 años, el ciclo de su dominio llega finalmente a su fin.