Junta de Ecopetrol vuelve a aplazar decisión sobre Ricardo Roa ante presión sindical
Por segunda vez en menos de cinco días, la poderosa junta directiva de Ecopetrol ha decidido posponer la crucial determinación sobre si Ricardo Roa permanece o no al frente de la compañía petrolera estatal. Este martes 24 de marzo, tras una maratónica sesión de casi 12 horas que contó con la presencia de directivos de la Unión Sindical Obrera (USO), el cuerpo colegiado optó por solicitar más tiempo para evaluar los riesgos que representa mantener a un presidente imputado ante la justicia.
Fractura evidente en la junta directiva
La reunión dejó al descubierto una clara división interna que se materializó en cuatro constancias presentadas por miembros disidentes: Luis Felipe Henao, Ricardo Rodríguez (miembros independientes), Juan Gonzalo Castaño y César Loza. Este último, representante de la USO, manifestó la posición más firme en contra de la continuidad de Roa, advirtiendo sobre posibles bloqueos y marchas si el Gobierno insiste en mantenerlo en el cargo.
En el lado opuesto se encuentran Ángela María Robledo, Alberto Merlano Alcocer, Hildebrando Vélez, Carolina Arias y Tatiana Roa, quienes han mostrado mayor alineación con la postura del Gobierno. A pesar de las instrucciones desde la Casa de Nariño, donde el presidente Gustavo Petro ha expresado su apoyo a Roa -su exgerente de campaña-, el sindicato ha dejado claro que no respaldará esta decisión.
Investigaciones y riesgos para la compañía
La situación legal de Roa se complica cada día más. El 11 de marzo, la Fiscalía le imputó el delito de tráfico de influencias por el presunto favorecimiento con contratos al expolicía Juan Guillermo Mancera, quien actuó como intermediario en la compra del lujoso apartamento del presidente de Ecopetrol. Además, el próximo 8 de abril enfrentará una nueva imputación por violación de topes durante su rol como gerente de la campaña presidencial de Petro.
Los representantes de la USO no solo destacaron los problemas legales, sino que también insistieron en la postración financiera que -según argumentan- Roa ha generado en la compañía más importante del país. A esto se suman las alertas de fondos de pensiones, accionistas minoritarios y autoridades estadounidenses sobre el daño reputacional que podría sufrir Ecopetrol.
Nuevas señales de alarma
En medio de este escenario complejo, ha surgido una nueva bandera roja: la certificadora antisoborno de la estatal petrolera ha radicado un oficio con preguntas de fondo sobre la situación. Este desarrollo añade presión adicional a la junta directiva, que ahora debe sopesar no solo las implicaciones políticas sino también los requisitos de cumplimiento corporativo internacional.
Mientras tanto, Roa se encuentra en Houston participando en el Cera Week, lo que algunos miembros de la junta han utilizado como argumento para señalar que todo funciona con normalidad en la compañía. Sin embargo, esta postura contrasta con las crecientes preocupaciones sobre la estabilidad institucional de Ecopetrol.
Decisión pendiente antes de la asamblea
Se espera que antes del próximo viernes, cuando se efectúe la asamblea ordinaria de Ecopetrol, la junta directiva anuncie una postura oficial. Aunque todo indica que la decisión final será la permanencia de Roa, esta vendrá acompañada de las cuatro constancias de miembros que tomarán distancia y de las consecuencias legales que podrían derivarse si se comprueba que no se protegieron adecuadamente la reputación y finanzas de la estatal petrolera.
El presidente Petro ha atribuido las investigaciones contra Roa a un complot del sector empresarial para recuperar el control de la petrolera de cara a las próximas elecciones. "Los gustos sexuales de Roa son de su criterio, si metió las manos es de la justicia. Este no es el momento de quiebres gerenciales", escribió el mandatario durante el desarrollo de la junta, reflejando la tensión política que rodea este caso.



