Tras tragedia aérea en Puerto Leguízamo, crítica al manejo político de duelo nacional
Crítica al manejo político tras tragedia aérea en Puerto Leguízamo

La politización del dolor: una reflexión en Semana Santa tras la tragedia de Puerto Leguízamo

En vísperas del Domingo de Ramos, mientras se prepara la venta masiva de ramos de palma de cera -árbol nacional y hábitat del loro orejiamarillo en peligro de extinción-, Colombia enfrenta una realidad dolorosa que va más allá de los crímenes ecológicos. La nación se encuentra sumida en un duelo profundo tras la impresionante tragedia del avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana en Puerto Leguízamo, ocurrida el lunes 23 de marzo, que dejó 69 jóvenes militares muertos y 57 heridos.

El espejo petrovisor y la falta de responsabilidad

Lo que duele e indigna profundamente es que, en lugar de unidad nacional y mensajes de condolencia que deberían llenar todo el territorio, se ha desatado una polémica política alrededor de los féretros y cenizas de nuestros héroes. El presidente Gustavo Petro, en sus declaraciones posteriores al accidente, pareció más interesado en repartir culpas que en ofrecer consuelo.

"Compraron una chatarra y se cayó", afirmó el mandatario, demostrando estar desinformado sobre el origen de la aeronave, que fue una donación de Estados Unidos al Plan Colombia. Expertos técnicos han señalado que estos aviones, con mantenimiento adecuado, pueden operar durante más de 80 años.

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El dolor de las familias y el abandono estatal

Debe ser un dolor que pesa como plomo en el alma escuchar la frase bíblica "mujer, he aquí a tu hijo" aplicada a jóvenes militares cubiertos por la bandera nacional. Estos muchachos representaban esperanzas, orgullos familiares y el futuro de la patria que juraron proteger.

Surgen preguntas cruciales: ¿Qué político, presidente o aspirante ha visitado las casas en duelo para ofrecer un abrazo genuino y preguntar qué necesitan estas familias? ¿Reciben pensiones adecuadas y acompañamiento psicosocial? ¿O quedan abandonadas a su dolor mientras los políticos continúan sus disputas?

Semana Santa: tiempo de reflexión y cambio

En este tiempo de recogimiento espiritual, cuando deberíamos revisar nuestros actos y culpas, Colombia parece haber perdido el rumbo. La frase de Jesús en la cruz, "Señor, ¿por qué me has abandonado?", se repite con frecuencia preocupante en hospitales, filas de servicios públicos y regiones dominadas por la violencia.

El presidente Petro, a cuatro meses de culminar su gobierno, continúa utilizando lo que el columnista denomina "el espejo petrovisor", sin aceptar sus responsabilidades políticas como comandante supremo de las Fuerzas Militares. Tiene el deber constitucional de garantizar el mantenimiento adecuado de las aeronaves y que nada les falte a nuestras tropas.

Un llamado a la humanidad y al respeto

La polarización política no puede seguir contaminando momentos de dolor nacional. Se necesitan más respeto, más humanidad y más altura de estadista. Colombia hoy se asemeja a un avión con fallas que requiere urgentemente un cambio en su carta de navegación y, sobre todo, un piloto diferente.

Mientras se realizan chequeos a los demás aviones Hércules de la flota -esperemos que no los deriven a la Nueva EPS-, la sociedad colombiana debe reflexionar durante esta Semana Santa. El viacrucis nacional ya es demasiado largo, y las familias de los 69 héroes caídos merecen algo más que disputas políticas sobre sus seres queridos fallecidos.

Como bien señala el columnista, "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra", pero esta situación de polarización y falta de empatía debe cambiar urgentemente. La tragedia de Puerto Leguízamo debería unirnos como nación, no dividirnos más.

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