El Partido Conservador enfrenta una crisis de dirección ante las elecciones presidenciales de 2026
La incertidumbre sobre el futuro presidencial de los partidos tradicionales colombianos se ha convertido en una realidad palpable para los militantes del Partido Conservador. A apenas dos meses de las elecciones, esta histórica colectividad política no cuenta con un candidato propio a la Presidencia de la República, situación que ha desatado profundas rupturas internas y divisiones estratégicas.
Una baraja de opciones que no cuajó
Internamente, el conservatismo colombiano sigue superando divisiones y disputas por elegir una opción presidencial viable. El partido llegó a contar con hasta cinco precandidatos potenciales, incluyendo figuras como Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella e incluso consideraciones sobre Iván Cepeda. Sin embargo, ninguno de estos procesos internos llegó a buen puerto, dejando a la colectividad sin presencia en el tarjetón de primera vuelta.
La decisión sobre el respaldo presidencial ha sido pospuesta oficialmente hasta después de la Semana Santa, según anunció la dirección del partido. No obstante, el presidente de la colectividad, Efraín Cepeda, ya ha establecido contactos preliminares tanto con Paloma Valencia como con Abelardo de la Espriella, los dos candidatos que actualmente se disputan los votos del sector de derecha en el país.
Paloma Valencia gana terreno interno
De estas dos opciones, Paloma Valencia parece llevar cierta ventaja dentro de las simpatías conservadoras. La candidata ya ha recibido el respaldo público de tres figuras que originalmente buscaban llevar las banderas del conservatismo a la Presidencia: Juana Carolina Londoño, Rubén Darío Lizarralde y Carlos Felipe Córdoba. Este último incluso intentó impulsar su propia candidatura mediante la recolección de firmas, pero finalmente decidió sumarse al apoyo a Valencia.
Sin embargo, la decisión final del partido dista mucho de estar tomada. Dentro de la colectividad conservadora comienza a tomar forma con fuerza la posibilidad de respaldar a Iván Cepeda, candidato cercano al gobierno del presidente Gustavo Petro. Esta alternativa genera especial controversia dado el historial de tensiones entre el conservatismo tradicional y el actual gobierno de izquierda.
La amenaza de expulsiones y nuevas divisiones
La posibilidad de que congresistas conservadores acompañen la aspiración presidencial de Iván Cepeda ha generado reacciones contundentes dentro del partido. El expresidente de la colectividad, Omar Yepes, ha sido particularmente vocal al respecto, señalando que "se rumora que congresistas de diferentes partidos, entre ellos algunos conservadores, podrían acompañar a Iván Cepeda en su aspiración presidencial".
En declaraciones públicas, Yepes ha pedido explícitamente a la dirección nacional del partido que, si tal situación se materializa, "deberían ser expulsados del partido y demandadas sus credenciales para pérdida de investidura". El expresidente conservador argumenta que el partido necesita "menos congresistas pero más autenticidad doctrinaria y respeto a la tradición e historia de la colectividad".
Un historial de divisiones que se repite
Esta no es la primera vez que el Partido Conservador enfrenta divisiones internas de esta magnitud. Ya en noviembre del año pasado, una disputa similar "dinamitó las toldas conservadoras" y derivó en movimientos significativos en la cúpula del partido. La llegada de Felipe Córdoba como aspirante presidencial, a quien se le señaló de tener cercanía con el "petrismo", provocó que Nadia Blel saliera de la presidencia del partido para que Efraín Cepeda recuperara ese cargo de liderazgo.
Aquella disputa anterior también tuvo implicaciones directas en la conformación de las listas al Congreso, demostrando cómo las tensiones internas por definiciones presidenciales afectan múltiples dimensiones de la vida partidista. Ahora, con las elecciones de 2026 aproximándose, el Partido Conservador enfrenta nuevamente el desafío de mantener su unidad mientras define su posición en el tablero político nacional.
La bancada conservadora actual mantiene cercanía con la administración Petro y su candidato Iván Cepeda, pero esta posición genera nuevas disputas internas que amenazan con fragmentar aún más a la colectividad. La definición final sobre el respaldo presidencial no solo determinará el rumbo electoral del partido, sino que podría reconfigurar permanentemente su identidad política y su lugar en el espectro ideológico colombiano.



