Colombia necesita un pensamiento unificador para reformas liberales
Colombia: urgen reformas con pensamiento unificador

Colombia se enfrenta a un reto comparable al de 1990, pero carece de un pensamiento unificador y una agenda reformista liberal. El presidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda buscan desmontar el modelo de país surgido entre 1990 y 1994 con la Constitución de 1991 y las reformas económicas neoliberales. Tres décadas después, esa estructura se ha mantenido gracias a su funcionamiento y coherencia interna, pese a múltiples agujeros y parches.

La campaña presidencial de 2026: falta de propuestas de reformas

En la actual campaña presidencial de 2026, abundan propuestas de programas pero escasean las de reformas y, sobre todo, no hay un pensamiento unificador, salvo en la campaña de extrema izquierda. El país necesita tomar el control de su seguridad, reorientar su rumbo y adecuar instituciones con visión de largo plazo. Si no se elige la continuidad del populismo estatista, se deberá aprovechar con determinación la 'segunda oportunidad sobre la tierra', o de lo contrario, el envejecimiento de la población llegará sin la riqueza necesaria para vivir bien.

¿Cuál sería el pensamiento unificador para 2026-2030?

A diferencia de 1990-1994, no se requiere una nueva Constitución ni nuevos principios económicos, sino adaptar y profundizar el modelo liberal existente en una cultura adversa y con severas restricciones fiscales. En la 'revolución pacífica' de César Gaviria hubo apertura comercial, reformas financiera (Ley 45 de 1990), laboral (Ley 50 de 1990), cambiaria (Ley 9/1991), educativas (Ley 30/1992, Ley 115/1994), de seguridad social (Ley 100 de 1993), de contratación estatal (Ley 80 de 1993) y de desarrollo agropecuario (Ley 101 de 1993). Fue una sinfonía de reformas bajo el signo de la modernización.

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Albert Hirschman advirtió sobre la pretensión de reformas integrales y simultáneas, meta inalcanzable por falta de recursos y capital político y humano, y recomendó reformas estratégicas con encadenamientos. La agenda reformista liberal para el próximo periodo requiere un pensamiento unificador basado en: i) la productividad como condición del bienestar social, no como rival; ii) la formalización del capitalismo colombiano como proyecto de equidad, no solo de eficiencia; y iii) el Estado como orquestador de complementariedades institucionales, no como proveedor único de servicios.

La campaña no ofrece señales claras

La campaña presidencial no está ofreciendo suficientes señales sobre la visión y capacidad para enfrentar los 'monstruos', cuellos de botella y equilibrios institucionales perversos que llevaron a un crecimiento mediocre. Se dirá que es pedir demasiado, que lo fundamental es ganar la elección para sacudirse del experimento populista. Pero si se hubiera renovado el pensamiento unificador de las reformas de 1990-1994, no se estaría improvisando propuestas ni prometiendo cosas sin recursos.

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