Claves de los candidatos presidenciales para fortalecer la relación con Estados Unidos
La relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos ha atravesado un periodo de reconfiguración durante el gobierno de Gustavo Petro, marcado por tensiones diplomáticas y un cambio en el tono político del gobierno colombiano. A pesar de los choques, ambos países coinciden en que la estabilidad depende de mantener canales de cooperación abiertos. En este contexto, los candidatos han planteado cómo manejarían la relación con el país norteamericano en ejes como la lucha conjunta contra el narcotráfico, el intercambio de inteligencia para desarticular mafias transnacionales y el fortalecimiento de la protección fronteriza.
Iván Cepeda: Cooperación con soberanía regional
Iván Cepeda plantea construir una cooperación basada en la corresponsabilidad y el respeto mutuo con Estados Unidos, para romper con la relación de subordinación. Exige una transformación profunda en la manera en que ese país aborda el narcotráfico. En su diagnóstico, EE. UU. es el principal consumidor de drogas ilícitas y uno de los actores principales en la problemática, pues señala que descarga sobre Colombia la responsabilidad mediante tres mecanismos “neocoloniales”: la extradición unilateral, la certificación unilateral en la lucha contra las drogas y la intervención encubierta de agencias como la DEA y el FBI. Rechaza cualquier intervención militar estadounidense en la región y defiende la soberanía de América Latina como una zona de paz. Por otro lado, plantea revisar el Tratado de Libre Comercio para que no impacte negativamente en la producción de leche en Colombia.
Sergio Fajardo: Reconstruir y equilibrar la relación bilateral
Sergio Fajardo reconoce el rol central de Estados Unidos en la economía colombiana y habla de restablecer una “relación sólida y de confianza” con ese país, principal socio comercial y aliado histórico. Plantea reconstruir y equilibrar la cooperación con corresponsabilidad en seguridad, comercio, migración, innovación y desarrollo regional. Su propuesta parte del diagnóstico de que Colombia ha perdido peso y credibilidad en la escena internacional, y que recuperar esas relaciones estratégicas es condición necesaria para atraer inversión, fortalecer la seguridad y posicionar al país como un actor confiable. Además, propone reactivar mecanismos bilaterales y regionales para enfrentar desafíos comunes como la migración, el narcotráfico y el desarrollo sostenible, garantizando la soberanía y la integridad territorial.
Paloma Valencia: Tomar el Plan Colombia como inspiración
Paloma Valencia, de resultar electa, solicitaría integrar a Colombia en el Escudo de las Américas para combatir el narcotráfico con apoyo tecnológico y de entrenamiento por parte de Estados Unidos. Buscaría retomar una cooperación sólida tomando como ejemplo lo que denomina “el éxito del Plan Colombia” para desmantelar las finanzas del narcoterrorismo. Defiende la soberanía del Estado colombiano en esa cooperación, asegurando que bajo su gobierno se mantendría la autonomía total de la lucha contra el crimen transnacional. La Fuerza Pública sería la única responsable de ejecutar las operaciones en el territorio, contando con financiamiento y capacitación del país norteamericano y otros aliados, pero manteniendo el mando soberano de sus instituciones.
Abelardo de la Espriella: La extradición como clave
Abelardo de la Espriella no aborda explícitamente la relación con Estados Unidos en su programa, pero en política exterior y lucha contra el narcotráfico desarrolla como eje clave la implementación de herramientas legales de cooperación judicial para combatir el crimen organizado. “El crimen es hoy el principal enemigo de la libertad, la paz verdadera y la estabilidad del país”, asegura. Defiende la extradición como uno de los mecanismos clave para enfrentar a los grupos criminales y al narcotráfico, en línea con su postura de firmeza institucional y rechazo a negociaciones con organizaciones delictivas. Para él, la cooperación judicial internacional no es una concesión diplomática, sino una necesidad operativa para garantizar que el crimen organizado no encuentre impunidad.
Claudia López: Priorizar la relación comercial
Claudia López reconoce que Estados Unidos es el principal aliado estratégico de Colombia y manejaría esa relación con responsabilidad y pragmatismo. Buscaría garantizar que Colombia diversifique sus mercados sin dejar de priorizar la relación con EE. UU. en inversión, intercambio comercial y cooperación contra el crimen organizado transnacional. Propone implementar un ‘Plan Colombia-Venezuela’ de desarrollo, energía, infraestructura, logística e inversión productiva, que incluiría cooperación en seguridad y formación de talento humano. El principal esfuerzo estaría en el desarrollo productivo para generar empleo de calidad y fortalecer estrategias contra las economías ilegales en ambos lados de la frontera.
Carlos Caicedo: Política exterior soberana y pragmática
Carlos Caicedo defiende una política exterior soberana, diversificada y pragmática. Plantea mantener una relación comercial sólida con Estados Unidos, pero también con China, especialmente en tecnología. Insiste en que la relación con EE. UU. debe ser de respeto mutuo y no de subordinación, pues las naciones son soberanas y las negociaciones deben convenir a ambas partes. Advierte que la integridad territorial es innegociable.
Sondra Macollins: Alianzas nucleares
Sondra Macollins propone crear una agencia nuclear colombiana con alianzas estratégicas y cooperación técnica con países líderes, incluyendo explícitamente a Estados Unidos. En política exterior, plantea un posicionamiento global basado en la diplomacia y el comercio a través de un Ministerio de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior que diversifique las relaciones internacionales más allá de los vínculos tradicionales.
Gustavo Matamoros: Relaciones internacionales para el desarrollo
Gustavo Matamoros sostiene que las relaciones internacionales son vitales para el desarrollo del país y la adquisición de recursos tecnológicos. Respecto a EE. UU., afirma que Colombia no puede arriesgar su seguridad nacional manteniendo diferencias con ese país para atraer inversión extranjera y fomentar el progreso. Señala que la política exterior debe basarse en los beneficios para la nación, no en ideologías.
Santiago Botero: Relación pragmática con EE. UU.
Santiago Botero habla de una relación pragmática con Estados Unidos: plantea ofrecerle colaboración en la extracción de petróleo a cambio de oportunidades reales para los colombianos. Su argumento es que la libertad no es una bandera ni un concepto político, sino tener acceso al dinero, salud y educación de calidad. La diplomacia debe estar al servicio de sacar a la gente de la pobreza, no de defender abstracciones democráticas.
Roy Barreras: Nearshoring como ventaja competitiva
Roy Barreras convertiría la posición geográfica de Colombia en una ventaja competitiva mediante el modelo de nearshoring. Ofrecería incentivos tributarios con renta del cero por ciento por 10 años en Zonas de Inversión Estratégica para atraer empresas globales que relocalicen sus plantas de producción en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, con el fin de atender el mercado de Estados Unidos y el Caribe. El objetivo es atraer operaciones de ensamblaje y generar empleo formal en las regiones.
Miguel Uribe Londoño: Seguridad nacional y alianza con EE. UU.
Miguel Uribe Londoño propone una política exterior dedicada a la seguridad nacional, centrada en combatir el terrorismo y el crimen transnacional mediante un rol activo en la defensa de las fronteras. “Colombia debe asumir un rol activo en la defensa de sus fronteras y en la cooperación internacional”. Plantea restaurar la alianza con EE. UU. para recuperar el estatus de principal socio regional y fortalecer la cooperación en defensa, comercio y seguridad.
Luis Gilberto Murillo: Diplomacia sin subordinación
Luis Gilberto Murillo defiende una diplomacia sin subordinación: Colombia debe cooperar con todos los actores que contribuyan a su desarrollo, seguridad y estabilidad democrática, preservando su capacidad soberana de decisión. Propone mantener y profundizar las relaciones estratégicas con EE. UU., principal socio comercial, y fortalecer las direcciones de inteligencia de la Fuerza Pública con apoyo técnico de ese país.
Mauricio Lizcano: Proteger la relación con EE. UU.
Mauricio Lizcano plantea que la relación con EE. UU. debe protegerse, pues representa el 30% de las exportaciones colombianas y es un aliado tanto para el comercio como para la seguridad. Defiende una política exterior multipolar con diferentes modelos de desarrollo, aunque reconoce que EE. UU. merece atención prioritaria, dado que construir un mercado y una relación de seguridad equivalente con otros países no sería fácil en el corto plazo.



