Alianza Verde enfrenta análisis interno tras significativa pérdida de curules en el Congreso
La colectividad política de centro sufrió un duro revés en las recientes elecciones legislativas, reduciendo su representación de 13 a 10 curules en el Senado y de 15 a apenas 7 en la Cámara de Representantes. Este retroceso ha generado intensos debates internos sobre las causas del fracaso electoral y el futuro del partido.
Falta de coherencia ideológica: un partido sin rumbo definido
Uno de los diagnósticos más recurrentes apunta a la ausencia de una línea ideológica clara dentro de la Alianza Verde. La agrupación alberga figuras de derecha, centro e izquierda sin un proyecto político unificador más allá del aval electoral. Jonathan Ferney Pulido (Jota Pe Hernández) obtuvo la votación más alta con 159.956 votos, pero su enfoque de derecha contrasta radicalmente con otros miembros del partido.
"Termina siendo un partido atrapalotodo", señaló la analista política Nadia Pérez, quien cuestionó que los Verdes se promocionen como el "puro centro" mientras incluyen figuras cercanas al uribismo. Esta falta de identidad habría confundido a los electores y erosionado la base de apoyo tradicional.
Figuras quemadas y cambios de postura
Referentes como la senadora Angélica Lozano y la representante Katherine Miranda experimentaron un significativo desgaste político tras modificar sus posturas frente al gobierno de Gustavo Petro. Aunque ambas justificaron sus cambios por diferencias con el Ejecutivo, los votantes percibieron negativamente este distanciamiento, especialmente considerando que Miranda llegó a ser jefa de debate de la campaña presidencial de Petro en Bogotá.
La lista de figuras afectadas incluye también a León Freddy Muñoz, Inti Asprilla y Fabián Díaz, quienes vieron cómo su electorado progresista migró hacia el Pacto Histórico. "No entendimos el arrastre que logró el petrismo en estos cuatro años. Lo subestimamos", reconocieron militantes tras el revés electoral.
Escándalos de corrupción y pérdida de credibilidad
El caso de la UNGRD golpeó severamente la imagen anticorrupción que la Alianza Verde había cultivado. Al menos tres vinculados al escándalo pertenecían al partido: Carlos Ramón González (cofundador), Sandra Ortiz (exsenadora) y el senador Iván Name. Esta contradicción entre discurso y realidad minó la confianza ciudadana.
Luis Eduardo Garzón, cabeza de lista del partido, admitió abiertamente el impacto negativo: "Este es un partido que se creó con una lógica ética impresionante y cuando está el escándalo de la UNGRD y toca el Verde, pues uno no puede mirar para el otro lado".
Problemas organizativos y estratégicos
La designación de Garzón como cabeza de lista evidenció dificultades internas, pero su retorno a la política electoral tras años de ausencia no generó el arrastre esperado, obteniendo apenas 19.810 votos. Además, decisiones cuestionables como el salto de Cristian Avendaño de Cámara a Senado sin garantías de éxito contribuyeron al mal resultado.
El senador Ariel Ávila, quien logró revalidar su curul, había advertido previamente sobre los riesgos de la polarización: "Todos los partidos que estamos tirados al centro, centro-izquierda o centro-derecha, vamos a sufrir mucho por esa polarización".
Futuro incierto y reflexiones internas
Tras la derrota, la Alianza Verde enfrenta un período de reflexión sobre su identidad y rumbo político. La bancada verde mantuvo un encuentro con el presidente Gustavo Petro, pero llegó con un ánimo muy diferente al del Pacto Histórico, resentida por el retroceso en las urnas.
La colectividad ahora debate si convocar un congreso interno para definir su orientación ideológica, mientras sus militantes tendrían vía libre para decidir individualmente a quién apoyar en las presidenciales de 2026. El partido que alguna vez se presentó como alternativa ética y de centro debe ahora reconstruir su credibilidad y cohesión interna para recuperar terreno político.



