La extraña alianza política en Jericó: sacrificios y contradicciones
En el municipio de Jericó, Antioquia, se desarrolla una escena política que parece extraída de un guion teatral. Paloma y Juan Daniel Oviedo aparecen junto a Álvaro Uribe, quien asume el rol de patriarca político. La columnista Yolanda Reyes observa cómo Uribe, con voz que oscila entre la sabiduría ancestral y la admonición severa, establece las reglas del juego: "¡Eso no se discute en este partio!", refiriéndose a temas de orientación sexual que vinculan con los derechos de los niños.
Un pacto de ficción electoral
Lo que denominan "la pareja política" genera una sensación siniestra, según Reyes. Hay una ruptura en lo familiar, símbolos que no encajan y un retorno al pasado político. La supervivencia electoral obliga a Oviedo a renunciar a casi todas sus ideas previas, creando una extrañeza perturbadora donde ni siquiera los actores parecen creer en la farsa que representan.
El enemigo es Cepeda, el enemigo es el comunismo, corean los espectadores en este escenario. Paloma promete aprovechar la experiencia de Uribe para gobernar, afirmando que lo llamará "todo el día a preguntarle". Sin embargo, en otras declaraciones sugiere que "cada problema hay que lidiarlo en el momento que es", lo que plantea dudas sobre cuándo se reafirmará en posturas clave sobre:
- La familia y el aborto
- La adopción por parejas diversas
- Las víctimas del conflicto armado
- La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)
Contradicciones en derechos y libertades
La credibilidad de esta propuesta política se cuestiona cuando las ideas fundamentales se presentan como "elucubraciones postergables". ¿Basta con decir que más adelante se hablará de paz, justicia, género y diversidad mientras lo importante es trabajar "en equipo"? Reyes señala la ironía de hacer "equipo" con Oviedo, quien ha declarado su orientación homosexual, mientras se le advierte que esa orientación debe restringirse al ámbito privado.
Paloma afirma que "el Estado tiene que quedarse en la puerta, son asuntos que trata tu familia, no el colegio ni el Estado", mostrando según Reyes un desconocimiento de la corresponsabilidad entre Estado, familia y sociedad establecida en la ley de infancia.
El sacrificio político de Oviedo
Oviedo intenta discutir, pero lo hace tímidamente, refiriéndose a sí mismo como "ese tipo de excepciones". Resulta particularmente doloroso, según el análisis, cuando Paloma confunde orientación sexual diversa con la llamada "ideología de género", un cliché utilizado por la derecha en las elecciones de 2018, mezclándolo además con temas de transición de género.
Cuando se le pregunta a Paloma si un niño estaría mejor en el ICBF o en la casa de Oviedo, su respuesta es evasiva pero complaciente con Uribe. Lo más siniestro, según Reyes, es que Oviedo ayuda a construir esa respuesta, sabiendo que más que un discurso de campaña, es una declaración de lo que será su manera de gobernar. "Al final se hace lo que la presidenta quiera hacer", afirma Paloma.
Juan Daniel Oviedo sabe que es solo el cordero sacrificial en esa alianza. Y que, quizás después, lo seguirá la candidata, concluye Reyes en su demoledor análisis de esta peculiar alianza política que parece sostenerse más por cálculo electoral que por convicción genuina.



