Influencia religiosa en política colombiana: pocas voces contra la injusticia en campaña electoral
Religión y política en Colombia: pocas voces contra injusticia electoral

La paradoja religiosa en la política colombiana actual

Según la Encuesta de Cultura Política 2021 del DANE, en Colombia el 78,6 % de la población se identifica como católica, mientras que el 9,6 % se declara protestante o evangélica. Un 7,5 % se considera creyente sin afiliación religiosa específica y apenas el 0,4 % se reconoce como agnóstico o ateo. Estas cifras revelan el profundo arraigo de las creencias religiosas en la sociedad colombiana, un factor que históricamente ha moldeado las relaciones sociales, políticas e incluso ecológicas en todo el territorio nacional.

El legado histórico de compromiso social

Durante las primeras décadas del siglo XX, diversos líderes religiosos acompañaron activamente las luchas campesinas, ayudando a articular vínculos sólidos con sindicatos y otras formas de organización popular. El Centro Nacional de Memoria Histórica documenta cómo, en medio de los conflictos laborales del Valle del Cauca a finales de los años 50 y comienzos de los 60, los jesuitas impulsaron la creación de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC).

Estos religiosos no solo promovieron sindicatos agrarios y cooperativas, sino que desde 1961 iniciaron programas sistemáticos para formar líderes obreros y campesinos. Paralelamente, los teólogos de la liberación lanzaron una crítica profunda contra el capitalismo y el colonialismo, sistemas que identificaban como basados en la deshumanización y la opresión estructural.

El trabajo territorial en contextos de conflicto

La investigación de José Darío Rodríguez sobre iglesias locales y construcción de paz en Barrancabermeja, Quibdó, San Vicente del Caguán y Tumaco describe el trabajo tenaz de religiosas, catequistas, obispos, sacerdotes y comunidades enteras en territorios marcados por la disputa entre actores armados. Para estos actores religiosos, la guerra tenía raíces concretas en problemas de tierra y desigualdad.

En palabras del investigador Fernán González, "para estos actores no bastan los planteamientos abstractos para detener la violencia, ya que consideran que su origen no es solo de naturaleza moral, sino que obedece a raíces sociales y políticas, como la desigualdad, la injusticia social y la marginación política y social".

La realidad electoral actual: silencio sobre injusticias

En vísperas de las elecciones, sin embargo, son muy pocas las referencias que desde cultos y púlpitos se hacen a la injusticia social. Según la plataforma Voto Cristiano, al menos 33 candidatos al Senado y la Cámara se reconocen abiertamente como evangélicos. De este grupo, diez cuentan con el aval del Partido Conservador, nueve hacen parte de Salvación Nacional y seis están inscritos por el Centro Democrático.

Todos estos candidatos, explica la plataforma, "aseguran su postura contraria al aborto y la ideología de género", enfocando así su discurso en temas valóricos más que en denuncias estructurales de injusticia.

Los rostros visibles de la campaña religiosa

Una de las figuras más visibles es la candidata al Senado por Salvación Nacional, Sara Castellanos, pastora que ha proyectado su candidatura desde el púlpito que anteriormente ocuparon sus padres: el pastor César Castellanos y la exsenadora Claudia de Castellanos. Castellanos se presenta públicamente como "una mujer de fe, cristiana, esposa, madre de cuatro hijos y profesional".

Parte importante de su cobertura mediática gira en torno a la defensa que hace de Abelardo de la Espriella, de quien afirma que "empieza el día leyendo la Biblia y me pregunta cosas... veo que entiende que esto sin Dios es imposible". Por su parte, De la Espriella exalta la familia heterosexual, rechaza el aborto, la diversidad de género y las demandas feministas, declarando haber dejado una vida tranquila en Italia para regresar a Colombia con la misión de "salvarla y reconstruirla".

El panorama multipartidista religioso

El diario Evangélico Digital reporta que han realizado campañas con enfoque cristiano el senador Jota P. Hernández (del Centro Mundial de Avivamiento y Alianza Verde), Lorena Ríos y Ricardo Arias (Partido Cristiano Colombia Justa Libres). Además, está el Partido Mira, de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, que celebra sus 25 años en Antioquia mediante una alianza con el Nuevo Liberalismo y el partido Dignidad y Compromiso para presentar una lista única a la Cámara.

En el ámbito católico, destaca el movimiento Lazos de Amor Mariano, una comunidad que comenzó en Medellín como un grupo de oración de jóvenes y que ahora cuenta con cerca de 200 sedes en Colombia, 20 en otros países y casi diez candidatos al Congreso. Este movimiento se opone firmemente al aborto, la eutanasia, las familias "no tradicionales", la diversidad sexual, la legalización de drogas, el consumo de licor y hasta el reguetón.

Esta realidad electoral contrasta marcadamente con el histórico compromiso social de muchas comunidades religiosas colombianas, planteando interrogantes sobre el papel actual de las creencias en el debate público sobre justicia y desigualdad.