El lenguaje como creador de realidades en la política colombiana
En esta etapa crucial de la historia de Colombia, resulta evidente la vigencia de la filosofía que afirma que las palabras tienen el poder de crear realidad. Basta con iniciar cualquier conversación sobre los procesos electorales que hemos experimentado y los que están por venir para constatar cómo inmediatamente se nos encasilla en uno de los bandos generados por intereses no siempre transparentes, generalmente de carácter económico e ideológico.
La distinción fundamental: política versus politiquería
En reflexiones anteriores he destacado la diferencia esencial entre la Política con mayúscula -aquella que se preocupa genuinamente por el bienestar de la comunidad- y la politiquería, que persigue el poder como medio para alcanzar objetivos de enriquecimiento personal utilizando los recursos públicos. Precisamente por esta razón, la politiquería recurre sistemáticamente al lenguaje de la diatriba, la calumnia, la altisonancia y la vulgaridad.
La búsqueda obsesiva del poder dista mucho del deseo de gobernar al pueblo con justicia y a los humildes con rectitud, como sabiamente señala el salmista en los versículos 1-2 del Salmo 71. Este contraste marca una diferencia fundamental en la calidad del discurso político que recibimos actualmente.
El modelo de Jesús: palabra profética y coherencia
Una de las características más sugerentes de la personalidad de Jesús en los Evangelios es precisamente su palabra profética: certera, clara y provocadora del efecto que pretende generar. Incluso cuando emplea el lenguaje metafórico o las parábolas, su mensaje resulta directo y desafiante, exigiendo decisiones concretas y compromisos auténticos.
En Jesús encontramos un lenguaje que reta constantemente a la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, porque en esta integridad radica la verdadera autoridad. Esta concepción contrasta radicalmente con el ejercicio del poder de "los jefes de las naciones que oprimen y violentan", como se describe en Marcos 10,42-44.
La sabiduría bíblica frente al mal uso de la palabra
Resulta especialmente pertinente en nuestro contexto actual recordar las expresiones de la Carta de Santiago en su tercer capítulo, donde se advierte sobre los peligros de la lengua mal utilizada. El texto señala claramente que "donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad".
En contraste, la sabiduría que proviene de lo alto se caracteriza por ser:
- Pura en esencia
- Pacificadora por naturaleza
- Complaciente y dócil
- Llena de compasión y buenos frutos
- Imparcial y sin hipocresía
Estas cualidades, descritas en Santiago 3,16-17, ofrecen un marco ético invaluable para evaluar nuestro discurso político contemporáneo.
El llamado del Papa Francisco: desarmar el lenguaje
En sintonía con esta reflexión, las palabras asertivas del Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma adquieren especial relevancia: "Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias".
El pontífice nos invita a esforzarnos por:
- Medir cuidadosamente nuestras palabras
- Cultivar la amabilidad en todos los ámbitos
- Transformar palabras de odio en expresiones de esperanza y paz
Este llamado resulta particularmente significativo considerando los múltiples espacios donde interactuamos: la familia, los círculos de amistad, los entornos laborales, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas.
Hacia un lenguaje que construya país
Si en este momento crucial para Colombia lográramos controlar aquellas palabras que generan resentimientos, distancias injustificadas y sospechas infundadas -incluso al interior de las familias- y adoptáramos un lenguaje ponderado, sereno y desprevenido, estaríamos dando un paso fundamental.
Un lenguaje que:
- Analiza y reflexiona antes de emitir juicios
- Acepta y escucha genuinamente al otro
- Sabe compartir perspectivas sin imponer visiones
- Discierne cuidadosamente para actuar con sabiduría
- Elude revanchas estériles y luchas sin sentido
Este cambio en nuestra comunicación política podría acercar a cada creyente, y a la sociedad en general, al Reino que viene -un espacio de convivencia donde prevalezca la justicia, la paz y el respeto mutuo.



