El alto costo de las consultas populares: ¿Quién paga la factura electoral en Colombia?
El alto costo de las consultas populares en Colombia

El alto costo de las consultas populares en Colombia

En el panorama político colombiano actual, los partidos políticos tradicionales han perdido su esencia, dando paso a una proliferación de nombres rebuscados, siglas y eslóganes que compiten por la atención del votante con estrategias similares a las de las marcas comerciales. Este fenómeno ha transformado profundamente el proceso electoral, especialmente a través del mecanismo de las consultas populares.

La factura millonaria de las consultas

Lo que antes era un asunto interno de los partidos políticos para definir sus candidatos, se ha convertido en un proceso financiado por el Estado con costos exorbitantes para los colombianos. Según datos de la Registraduría Nacional, los gastos operativos, logísticos y de reposición de votos pueden superar los 200.000 millones de pesos, con estimaciones que llegan hasta los 700.000 millones para procesos de amplia participación que impactan significativamente el presupuesto nacional.

El sistema actual permite que cualquier sector participe en estas consultas, desenfocando el interés real de los movimientos políticos y sin mecanismos efectivos para filtrar a los seguidores genuinos. Los ciudadanos pueden votar en múltiples consultas sin necesariamente simpatizar con los postulados, mientras los partidos que optan por este mecanismo reciben financiación estatal mediante el sistema de reposición de gastos por votos depositados.

Un sistema constitucional con vacíos

La Constitución de 1991 consagró la consulta abierta como mecanismo legítimo, sin establecer controles suficientes sobre su coherencia institucional ni prever cómo funcionaría dentro de un sistema de partidos que históricamente busca beneficiarse de los resquicios legales. Esta situación ha creado un escenario donde prima el interés individual sobre el colectivo.

Cuando los candidatos no logran reconocimiento dentro de las colectividades existentes, recurren a la recolección de firmas, otro proceso vulnerable donde ciudadanos descuidados firman múltiples planillas y empresas especializadas convierten la recolección en un negocio lucrativo. Al final, la reposición de votos se convierte en una forma indirecta de que los colombianos financien campañas políticas de cualquier aspirante.

La crisis de los partidos políticos

Colombia enfrenta una realidad preocupante: no existen partidos políticos con programas definidos ni estructuras sólidas. En su lugar, predominan candidatos independientes, coaliciones improvisadas y egos personales que responden a un sistema de incentivos que premia la individualidad sobre la disciplina partidista.

El sistema actual hace que lanzarse como candidato por cuenta propia sea relativamente sencillo, mientras someterse a la estructura y obediencia de un partido político representa complicaciones innecesarias para muchos aspirantes.

El calendario electoral 2020

Los colombianos enfrentan un calendario electoral intenso que incluye:

  • 8 de marzo: Elección de senadores y representantes a la Cámara, junto con consultas populares interpartidistas para definir candidatos presidenciales
  • 31 de mayo: Primera vuelta presidencial
  • 14 de junio: Segunda vuelta electoral (si ningún candidato obtiene más del 50% + 1 de los votos)

En la jornada del 8 de marzo, el costo real de las consultas será principalmente político, ya que se definirá qué proyectos llegarán fortalecidos a la contienda presidencial, con consecuencias que trascenderán el aspecto meramente económico.