Los candidatos presidenciales buscan alternativas tras exclusión de consultas
Los dos principales candidatos presidenciales según las encuestas, Iván Cepeda del Pacto Histórico y Abelardo de la Espriella de Firmes por la Patria, han encontrado una forma inusual de medir su fuerza electoral sin participar directamente en las consultas interpartidistas programadas para el próximo 8 de marzo. Ambos han iniciado una campaña activa llamando al abstencionismo en estos procesos, mientras preparan sus respectivas estrategias para capitalizar el apoyo a través de las listas legislativas.
El caso de Cepeda y el cambio de estrategia petrista
Iván Cepeda, quien quedó inhabilitado para participar en la consulta del 'Frente por la Vida', ha transformado completamente la estrategia de campaña de su movimiento. La militancia petrista ha cambiado su lema tradicional de "vota tres veces Pacto" por "vota dos veces Pacto", eliminando específicamente el llamado a votar en la consulta interpartidista. Esta modificación responde directamente a la negativa del Consejo Nacional Electoral (CNE) que impidió su participación en este mecanismo.
El candidato ha encontrado cierto respaldo en las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien públicamente cuestionó las consultas y anunció que no pedirá ese tarjetón el 8 de marzo. Cepeda y su equipo han utilizado este pronunciamiento presidencial para restar legitimidad a la consulta del Frente por la Vida, presentándola como ajena a los intereses reales de la izquierda colombiana.
Desde Quibdó, Chocó, Cepeda fue categórico: "Quiero dejar claro que el 31 de mayo me presentaré a la Primera Vuelta como candidato único del Pacto Histórico. Obtuvimos cerca de 3 millones de votos en la consulta de octubre, pero no nos permitieron medirnos en una consulta interpartidista. Así que no nos vengan a decir que esos 3 millones son los votos de la izquierda".
La estrategia de De la Espriella y las listas del tigre
Por su parte, Abelardo de la Espriella, quien no milita en ningún partido tradicional pero avaló su candidatura mediante firmas, ha adoptado una estrategia similar pero con matices diferentes. El abogado ha formalizado una alianza con el partido Salvación Nacional, colectividad que modificó incluso su logo para incluir la imagen de un tigre, animal que se ha convertido en símbolo de su campaña.
De la Espriella invita constantemente a sus seguidores a "ubicar el tigre en el tarjetón" y votar por las listas de Salvación Nacional al Congreso, mientras mantiene un discurso abiertamente crítico hacia las consultas interpartidistas. "Me preguntaba algún medio si voy a votar la consulta y yo dije: ¿Tú vas a una fiesta a la que no te invitaron? No. Entonces qué carajos vamos a hacer votando eso", declaró el candidato durante un evento en Neiva.
La exclusión de De la Espriella de la Gran Consulta por Colombia fue particularmente evidente, ya que uno de los requisitos explícitos para participar en este mecanismo era comprometerse a no apoyar al abogado ni convertirse en su fórmula vicepresidencial.
Medición indirecta y tensiones internas
Ambos candidatos utilizarán los resultados de sus respectivas listas al Congreso como un termómetro electoral que les permitirá evaluar cuánto de su porcentaje en las encuestas se traduce efectivamente en votos concretos. Esta medición indirecta se produce en un contexto de tensiones internas dentro del Pacto Histórico, donde las relaciones entre Cepeda y Roy Barreras se han deteriorado notablemente.
Barreras, quien sí participará en la consulta del Frente por la Vida, ha insinuado que si obtiene más votos que los 1.5 millones que logró Cepeda en la consulta de octubre de 2025, este último debería adherir a su candidatura para la primera vuelta. Esta postura ha generado roces públicos y señalamientos cruzados que evidencian las fracturas dentro de la coalición de gobierno.
La situación plantea un escenario electoral inédito donde dos de los principales aspirantes presidenciales buscan validar su fuerza política a través de mecanismos alternativos, mientras intentan deslegitimar un proceso de consulta del que fueron excluidos. El 8 de marzo no solo será una prueba para los candidatos que participan en las consultas, sino también para quienes han decidido boicotearlas desde fuera.