Análisis político: La abstención electoral refleja crisis de confianza en Santander
Abstención electoral refleja crisis de confianza en Santander

Análisis político: La abstención electoral refleja crisis de confianza en Santander

En su columna del pasado diez de febrero, el columnista Juan Manuel Alvarez Cruz advirtió sobre el peligro del analfabetismo político y alentó a los santandereanos a participar de manera consciente en las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo. Elegir bien significa asumir un compromiso activo con la construcción del territorio, ejercer control político y exigir planeación, responsabilidad fiscal y respuestas técnicas a los problemas cotidianos que afectan a la ciudadanía.

La crisis de confianza en la democracia

Sin embargo, la baja participación electoral no puede atribuirse exclusivamente al ciudadano. La abstención es también el reflejo de una crisis de confianza en la democracia y en sus instituciones. La clase política no es ajena a esta realidad preocupante. El debate público, que debería girar en torno a ideas y argumentos sólidos, se ha degradado significativamente hacia la descalificación personal y la caricaturización.

Las redes sociales y la inteligencia artificial han convertido el diálogo democrático en un monólogo amplificado por algoritmos, dirigido a audiencias más interesadas en destruir que en construir propuestas. Así, muchas campañas políticas terminan diseñadas para alimentar el ego de sus seguidores, en lugar de enfocarse en resolver problemas estructurales que afectan a la población.

Campana débil en propuestas técnicas

A pocas semanas de una contienda decisiva para el país, la percepción generalizada entre observadores políticos es profundamente preocupante. Incluso entre personas que siguen de cerca los pormenores de la política regional, se advierte una campaña electoral débil en propuestas concretas y limitada en rigor técnico.

El último cuatrienio dejó una bancada santandereana con escasa incidencia real en el Congreso de la República. Si aspiramos a un departamento competitivo y preparado para los desafíos económicos y sociales que se avecinan, se requiere urgentemente un liderazgo político distinto, más comprometido y técnicamente capacitado.

Falta de soluciones para problemas metropolitanos

Mientras algunos candidatos insisten en la anacrónica disputa entre "izquierda" y "derecha", otros se enfrascan en violentas peleas personales o recurren a las maquinarias políticas tradicionales. Mientras tanto, en el área metropolitana de Bucaramanga, donde se concentra la mayor parte del electorado santandereano, el voto de opinión exige soluciones concretas y viables.

La movilidad, eje fundamental del desarrollo territorial, enfrenta un sistema de transporte masivo en crisis profunda, sin que se conozcan propuestas legislativas serias para su recuperación integral. Tampoco se escuchan planteamientos sólidos sobre:

  • La disminución del alto costo de vida metropolitano
  • La planeación urbana estratégica
  • La recuperación de la construcción de vivienda popular
  • La actualización de los planes de ordenamiento territorial
  • El fortalecimiento técnico del catastro como herramienta para garantizar impuestos prediales legales y justos

Este último problema aqueja hoy a la mayoría de los santandereanos y sobre el cual muy pocos candidatos se han pronunciado con propuestas específicas y realizables.

Llamado al liderazgo responsable

La apatía política no se combate con ruido mediático ni con discursos vacíos, sino con liderazgo responsable y conocimiento técnico demostrable. Aún quedan semanas cruciales para que los candidatos conecten genuinamente con la ciudadanía, presenten soluciones viables y demuestren que comprenden profundamente sus dolores y necesidades.

La democracia se fortalece cuando todos participamos activamente, pero también cuando quienes aspiran a representar al pueblo asumen con rigor y responsabilidad la tarea de ofrecer dirección clara y no simplemente discurso político. Santander merece representantes que prioricen el bien común sobre intereses particulares y que trabajen con transparencia y eficiencia para mejorar la calidad de vida de todos sus habitantes.