Contrataderos: La figura que evade la Ley 80 y debilita la transparencia en contratación pública
En una columna anterior, se mencionó el tema de los llamados "contrataderos", generando sorpresa entre muchos lectores que desconocían este término y su relevancia. Este espacio busca explicar su significado y demostrar cómo algunos dirigentes políticos, gobernadores y alcaldes utilizan esta figura para contratar desde obras pequeñas hasta proyectos de gran envergadura, sin pasar por los controles formales de contratación.
¿Qué es un contratadero?
Para el ingeniero Rodrigo Fernández, padre del término, veedor y experto en temas de contratación, un contratadero es una figura creada por los departamentos y municipios para contratar bajo un régimen especial, al margen de la Ley 80 y de los pliegos tipo. Se rigen por manuales privados de contratación, evadiendo, claramente y sin sonrojarse, el Estatuto General de Contratación, cuyo espíritu es garantizar la transparencia en el uso de los dineros públicos y promover la libre competencia entre oferentes.
¿La Ley 80 fracasó? No, pero ha sido debilitada y burlada. ¿Cómo? Con la creación de figuras excepcionales como:
- Los fondos mixtos
- Convenios interadministrativos
- La contratación con entidades sin ánimo de lucro
- Las asociaciones público-privadas
En estos espacios pululan los pliegos "sastre" y la fragmentación de contratos, facilitando prácticas opacas.
¿Cómo detectar un contratadero?
Son entidades jóvenes, sin trayectoria ni músculo financiero para ejecutar contratos gigantes, que no contratan bajo la Ley 80. Los contratos nacen como convenios interadministrativos: gobernaciones y alcaldías giran los recursos libremente y estas entidades subcontratan con los amigos que los apalancaron políticamente. Los requisitos están perfectamente alineados con un único contratista. Siempre el mismo.
Aclaro que dichos fondos mixtos no son ilegales por su naturaleza. Sin embargo, fue el mismo Congreso de la República, con la Ley 1150 de 2007, que les abrió un boquete enorme para que la contratación pública dejara de ser pública y se convirtiera en un asunto entre amigos y familiares. La característica principal de estos fondos mixtos es generar procesos sin pluralidad de oferentes, adjudicando, como común denominador, contratos "a dedo" a un único contratista, con un altísimo riesgo de corrupción.
Casos concretos en Santander
Según publicación en Vanguardia, al gobernador de Santander le preguntaron recientemente por qué la obra del nuevo escenario "Arena Bonita", con un costo cercano a $119.000 millones, se contrató a través de un fondo mixto. La respuesta fue: "lo importante era hacer la obra y hacerla rápido". Lo alarmante es que alcaldías pequeñas y medianas de Santander ya entraron en la "moda" de crear y contratar con esta figura. ¡Preocupante!
Este fenómeno no solo socava la transparencia, sino que también erosiona la confianza ciudadana en las instituciones. La pregunta que queda en el aire es: ¿para cuándo la marcha? La ciudadanía debe estar alerta y exigir rendición de cuentas para evitar que estos mecanismos sigan proliferando y debilitando el sistema de contratación pública en Colombia.