Padre de Miguel Uribe Turbay busca protección internacional para fiscales del caso
Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ha lanzado una alerta pública de máxima gravedad sobre la seguridad de los fiscales que investigan el magnicidio de su hijo. En una carta divulgada este sábado 28 de marzo, el también candidato presidencial reveló la existencia de amenazas concretas y específicas contra los funcionarios judiciales encargados del caso y sus familias nucleares.
Solicitud urgente ante organismos internacionales
Ante la inminencia del peligro denunciado, Uribe Londoño anunció medidas extraordinarias de protección. "Acudiremos de manera inmediata ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solicitar la adopción de medidas cautelares urgentes en favor de los fiscales e investigadores", declaró con firmeza el doliente padre. El objetivo primordial de esta acción internacional es salvaguardar la vida e integridad física de los funcionarios y garantizar que el proceso judicial pueda desarrollarse sin interferencias criminales.
En el documento de tres páginas, Uribe Londoño calificó el crimen contra su hijo como "un magnicidio atroz, un crimen de lesa humanidad que trasciende el hecho violento en sí mismo". Según su testimonio, existe una "amenaza real, concreta e inminente contra quienes están investigando y esclareciendo la verdad jurídica", situación que pone en riesgo fundamental el Estado de derecho colombiano.
Los hechos que conmocionaron al país
Los eventos investigados ocurrieron el 7 de junio, cuando un sicario profesional disparó mortalmente contra Miguel Uribe Turbay durante un mitín político en la localidad de Engativá, Bogotá. El entonces senador y precandidato presidencial recibió impactos de bala a quemarropa mientras se dirigía a sus simpatizantes, en un crimen que paralizó la escena política nacional.
La advertencia de Uribe Londoño se sustenta, según sus palabras, en información privilegiada conocida por las autoridades competentes. "La propia Fiscalía General de la Nación ha advertido que existe un plan estructurado para asesinar a los fiscales del caso", escribió con preocupación evidente. Además, agregó que circulan reportes públicos verificados sobre "ofrecimientos millonarios en dinero efectivo para atentar contra sus vidas y la de sus seres queridos".
Presunto responsable: La Segunda Marquetalia
Para el afligido padre, detrás de estas amenazas sistemáticas se encontraría la organización criminal conocida como Segunda Marquetalia. "No existe ambigüedad alguna posible. La Segunda Marquetalia constituye un actor criminal de alto impacto", afirmó sin rodeos. Sostuvo que lo que realmente está en juego es un intento deliberado por frenar la acción independiente de la justicia colombiana. "Estamos presenciando un esfuerzo concertado para silenciar a la justicia mediante el terror", añadió con tono grave.
En este contexto crítico, realizó un llamado directo y urgente a la Fiscalía General. "Exijo categóricamente que la Fiscalía General de la Nación refuerce de manera inmediata, efectiva y permanente la seguridad de todos los fiscales e investigadores, así como la protección integral de sus familias", exigió en su misiva.
Dimensión institucional del caso
El mensaje trasciende lo personal para abordar la dimensión institucional del magnicidio. "Aquí no solamente se investiga un crimen horrendo. Se defiende activamente la democracia colombiana y sus instituciones fundamentales", advirtió con solemnidad. Insistió en que el Estado tiene la obligación constitucional de garantizar que la justicia pueda actuar libremente, sin presiones ni intimidaciones de ningún tipo. "El Estado colombiano posee el deber irrenunciable de garantizar que la justicia no sea intimidada, cooptada ni derrotada por los criminales de la Segunda Marquetalia", señaló con firmeza.
La carta se conoce en un momento crucial de la investigación judicial, donde las autoridades avanzan significativamente en el esclarecimiento del asesinato. Precisamente esta semana, la Fiscalía vinculó oficialmente al expediente a los máximos jefes de la Segunda Marquetalia por su presunta participación directa en la planificación y ejecución del magnicidio. Este desarrollo investigativo parece haber intensificado las amenazas contra los funcionarios judiciales, según la evaluación de Uribe Londoño.
El caso continúa generando alerta en los organismos de control y en la comunidad internacional, que observa con atención las garantías procesales en uno de los procesos judiciales más sensibles de la historia reciente de Colombia.



