Informe de la CIDH expone graves violaciones en misiones médicas cubanas
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó este martes un informe contundente que documenta graves violaciones de derechos humanos en las misiones médicas internacionales organizadas por Cuba. El documento detalla prácticas sistemáticas que incluyen retenciones salariales masivas, amenazas de encarcelamiento y confiscación de documentos de identidad.
Un negocio multimillonario con condiciones laborales abusivas
Según el informe, estas misiones, creadas originalmente en la década de 1960 con fines solidarios, se han convertido en la principal fuente de divisas para la isla caribeña. Las estadísticas oficiales cubanas citadas revelan que en 2022 generaron 4.882 millones de dólares, representando el 69% de los servicios exportados por el país.
Sin embargo, los profesionales sanitarios que participan en estos programas reciben apenas entre el 2,5% y 25% de lo que los países receptores pagan a Cuba por sus servicios. El Estado cubano retiene el resto, creando una situación donde, según la CIDH, el personal "no dispondría de una remuneración que les permita subsistir dignamente" ni "cubrir los costos básicos de vida".
Testimonios desgarradores y condiciones extremas
El organismo entrevistó a 71 profesionales cuyas identidades fueron protegidas por temor a represalias. Uno de ellos relató: "Me daban un pequeño estipendio (cuatro dólares) y con eso no podía comprar nada. No me alcanzaba para azúcar y café... Solo hacía una comida al día".
El informe documenta además:
- Confiscación de pasaportes al llegar al país de destino
- Retención de salarios en cuentas bancarias "congeladas" en Cuba
- Jornadas laborales extensas con horas extraordinarias no remuneradas
- Restricciones de movimiento y prohibición de relacionarse libremente
- Obligación de realizar tareas políticas además de las médicas
Sistema de represalias y amenazas legales
El Estado cubano ejerce una presión constante sobre el personal sanitario para que complete las misiones. Quienes abandonan antes del plazo establecido pueden ser declarados desertores o emigrados, perdiendo todos sus derechos en Cuba, incluida la propiedad de sus viviendas.
El Código Penal cubano establece penas de tres a ocho años de prisión para quienes abandonen una misión en el extranjero, además de la imposibilidad de regresar a Cuba durante ocho años. Los familiares de los profesionales también pueden sufrir represalias, según documenta la CIDH.
Indicios de trabajo forzoso y trata de personas
A la luz de estos elementos, el organismo internacional ve indicios compatibles con situaciones de trabajo forzoso y, en algunos casos, de trata de personas en las misiones médicas internacionales cubanas.
El 83% de los 61 testimonios recabados en países latinoamericanos proceden de Venezuela, uno de los países que más ha recurrido a las misiones cubanas desde 2003. La investigación incluyó testimonios de participantes en misiones de 10 países americanos y varias naciones de África, Oriente Medio y Asia.
La CIDH concluye que estas prácticas sistemáticas representan una violación grave de los derechos fundamentales de los profesionales de la salud, quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema mientras generan miles de millones en divisas para el gobierno cubano.



