Coherencia electoral: el desafío de los votantes colombianos
Coherencia electoral: el desafío de los votantes

Uno de los principales reclamos hacia los candidatos a cargos de elección popular es la coherencia entre sus palabras y actos, es decir, que sus planteamientos y propuestas se relacionen de manera ordenada, precisa y sin contradicciones. Casi siempre este reclamo está justificado, pues en el fragor de las campañas, quienes aspiran a un cargo se dejan llevar por las emociones y vulneran este principio.

De manera análoga, este reclamo también debe hacerse a los ciudadanos, ya que no siempre actúan con coherencia. Son conocidas las contradicciones en el comportamiento de los electores, especialmente si se compara su proceder entre dos contiendas con características similares.

Lógica electoral y escenario actual

En estricta lógica, predecir el resultado de la elección presidencial de este mes en Colombia debería ser muy sencillo, pues las características de la confrontación son muy parecidas a las de la elección anterior. La izquierda, que durante muchos años estuvo dividida, se presenta este año con la misma unidad que mostró en 2022. La derecha, en cambio, está fragmentada en varias corrientes con sus respectivos candidatos. El resto de los partidos y movimientos se encuentran en una situación de inferioridad frente a los primeros en cuanto a apoyo popular. Este panorama es muy similar al que facilitó el triunfo de Gustavo Petro hace cuatro años.

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Iván Cepeda, el candidato que aspira a sucederlo, comparte con Petro la convicción de que las reformas propuestas por el Pacto Histórico deben realizarse. En estricta lógica, el resultado de la próxima elección presidencial debería ser muy parecido al de la anterior. Sin embargo, nadie puede asegurar que el electorado se comporte de la misma manera que la vez pasada.

Expectativas de los votantes del Pacto Histórico

Quienes votamos por Gustavo Petro en 2022 lo hicimos con la esperanza de ver realizado su ambicioso programa de reformas. Sabemos que si no lo pudo realizar no fue por falta de voluntad o empeño, sino por la terca resistencia del establecimiento, acostumbrado al uso arbitrario del poder en su beneficio. Todos fuimos testigos de cómo se opusieron toda clase de obstáculos a los proyectos de reforma sometidos por el gobierno a consideración del Congreso, como exige la Constitución, y de las maniobras utilizadas para impedir su aprobación.

Cuatro años después, seguimos pensando que el camino del progresismo es el más indicado para que Colombia se convierta en una democracia verdadera. En consecuencia, nos sentimos muy bien representados por Cepeda, quien quiere proseguir la tarea iniciada en estos cuatro años. Si todos los partidarios del Pacto Histórico pensamos así, lo más probable es que el resultado de la próxima elección presidencial sea muy parecido al de la anterior. Solo una inexplicable incoherencia por parte de un número significativo de electores podría conducir a una conclusión diferente.

Confío en que dicha incoherencia no se dé y que, en consecuencia, quienes abrigamos la esperanza de que Colombia siga el rumbo iniciado con la histórica elección de Petro podamos celebrar una nueva victoria el 31 de mayo.

Por Leopoldo Villar Borda, periodista y corresponsal en Europa.

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