Ambiente El Niño "muy fuerte" se extendería hasta febrero de 2027
El Niño "muy fuerte" hasta febrero de 2027

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó el inicio oficial del fenómeno de El Niño, tres meses antes de lo proyectado inicialmente. Según la entidad, las condiciones asociadas a este evento climático ya se manifiestan en el océano Pacífico ecuatorial.

Probabilidades y duración del fenómeno

De acuerdo con la última actualización del ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa), existe un 90% de probabilidad de que El Niño se extienda hasta febrero de 2027. Además, hay un 63% de probabilidad de que alcance una intensidad “muy fuerte” entre el trimestre de noviembre de 2026 y enero de 2027.

El Ideam advirtió que, de concretarse este escenario, “podría configurarse uno de los fenómenos de El Niño más intensos registrados desde 1950, de acuerdo con los indicadores que muestran anomalías elevadas de temperatura superficial y subsuperficial”.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Impactos climáticos esperados

La meteoróloga Leidy Johanna Rodríguez explicó que el desarrollo de El Niño generará anomalías positivas significativas en la temperatura del mar del Pacífico ecuatorial central y oriental, así como el debilitamiento de los vientos alisios, alteraciones en la circulación atmosférica tropical y una mayor influencia sobre los patrones climáticos globales.

“Un fenómeno de esta magnitud suele traducirse en incremento de las temperaturas del aire, reducción de precipitaciones en amplias zonas de la región Andina, Caribe y sectores de la Orinoquía, mayor frecuencia e intensidad de sequías, disminución de caudales en ríos y embalses e incremento de incendios de cobertura vegetal”, señaló Rodríguez.

Regiones más afectadas

Con base en eventos históricos, los departamentos más susceptibles a temperaturas extremas son La Guajira, Cesar, Magdalena, Córdoba y Sucre. A esta lista se suman Atlántico, Meta y Casanare, territorios donde las condiciones secas provocan olas de calor prolongadas. “Las temperaturas nocturnas también tienden a mantenerse elevadas, aumentando el estrés térmico en población y ecosistemas”, añadió la meteoróloga.

Perspectivas para el agro

Carlos Pinzón, gestor de cambio climático de la Cruz Roja Colombiana, indicó que la llegada de El Niño coincide con la temporada de menos lluvias en las regiones Caribe y Andina, lo que significa que “el país entraría en una transición con un déficit hídrico acumulado de varios meses, configurando el escenario más adverso posible: la temporada de menos lluvias se profundizará y prolongará por efecto de El Niño, resultando en sequías severas a extremas”.

En el sector agrícola, las principales amenazas incluyen el aumento de la temperatura, mayor evaporación, reducción de la humedad del suelo, disminución de caudales y presión sobre fuentes hídricas. Jhon Jairo Valencia Monroy, coordinador del grupo de agroclimatología de Fenalce, detalló que “durante eventos de El Niño, el aumento de la temperatura puede ser incluso más determinante que la reducción de las lluvias en algunas zonas del país, porque incrementa la demanda atmosférica de agua, acelera la pérdida de humedad del suelo y eleva el estrés de los cultivos”.

Los sistemas dependientes de lluvia serían los más amenazados, especialmente en zonas con baja disponibilidad de agua y en cultivos establecidos fuera de ventanas óptimas de siembra. “Para cultivos de ciclo corto como el maíz, el fríjol, la soya y otros cultivos transitorios del segundo semestre de 2026 y del primer semestre de 2027, será clave priorizar materiales más precoces, con menor requerimiento hídrico y mejor respuesta frente a condiciones de estrés térmico e hídrico”, recalcó Valencia.

Comparación con eventos anteriores

Los anteriores eventos de El Niño registraron duraciones variables. Mientras el de 1997-1998 duró aproximadamente 12 meses y el de 2009-2010 cerca de 10 meses, el fenómeno de 2015-2016 se extendió entre 12 y 14 meses, consolidándose como el más largo hasta ahora. Al respecto, Rodríguez recalcó que “si el evento actual se mantiene hasta febrero de 2027 o incluso más allá, como sugieren algunos escenarios de predicción, sus impactos podrían acumularse progresivamente”.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Aunque los modelos proyectan una reducción del evento hacia mediados de 2027, la experiencia de episodios anteriores revela que incluso en la fase de debilitamiento, el fenómeno sigue generando efectos significativos durante varios meses. “La recuperación de los niveles de embalses, la humedad del suelo y los caudales de los ríos tarda típicamente meses después del pico del evento. Aunque El Niño comience a debilitarse a inicios de 2027, Colombia podría no ver una normalización hídrica real hasta mediados”, afirmó Pinzón.

Lluvias persistentes en algunas regiones

Pese a que El Niño provocará la reducción de precipitaciones en gran parte del país, algunas regiones seguirán registrando lluvias moderadas y fuertes debido a su ubicación geográfica y al impacto de otros sistemas atmosféricos. Rodríguez precisó que “podrán presentarse lluvias intensas asociadas al tránsito de ondas tropicales, sistemas de baja presión, ciclones tropicales en el Caribe o fenómenos de escala intraestacional como la Oscilación Madden-Julian”.

Los departamentos con mayor probabilidad de persistencia de aguaceros son Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño en la región Pacífica, y Amazonas, Caquetá, Putumayo, Guaviare, Guainía y Vaupés en la Amazónica.