Unificar deudas de tarjetas de crédito: ¿una jugada acertada?
Unificar deudas de tarjetas: ¿una jugada acertada?

Administrar varias tarjetas de crédito no siempre resulta sencillo. Llevar control de fechas de pago, calcular intereses y evitar que las cuotas desajusten el presupuesto mensual exige organización y disciplina financiera.

¿Cuántas tarjetas de crédito tener?

Expertos en finanzas personales recomiendan tener máximo dos tarjetas: una principal y otra de respaldo. Sin embargo, muchas personas optan por más productos para aprovechar beneficios como acumulación de puntos, millas, descuentos o programas de fidelización. El problema surge cuando la gestión de esas obligaciones se sale de control.

Si siente que las deudas de sus tarjetas se convierten en una carga difícil de manejar, considere la consolidación de deudas, una estrategia que permite agrupar varias obligaciones en un solo crédito.

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¿Qué es la consolidación de deudas?

Según Banco Pichincha, la consolidación de deudas —o refinanciamiento— consiste en reunir varias obligaciones financieras en un único préstamo. Por ejemplo, si tiene tres tarjetas de crédito y un préstamo personal, puede unificarlos en un solo crédito con una única cuota mensual, que en algunos casos ofrece mejores condiciones de pago que las obligaciones originales.

No confunda esta alternativa con los alivios financieros que ofrecen los bancos. Mientras la consolidación agrupa varias deudas en una sola obligación, los alivios financieros modifican plazos o condiciones de pago para dar liquidez temporal, aunque pueden aumentar el costo por intereses a largo plazo.

Beneficios de consolidar las deudas

De acuerdo con la entidad financiera, las principales ventajas son:

  • Ajustar las cuotas a su realidad financiera actual, modificando montos, tasas o plazos según su capacidad de pago.
  • Proteger su historial crediticio al facilitar el cumplimiento de compromisos.
  • Fortalecer la relación con la entidad financiera al demostrar voluntad de pago.
  • Mejorar la planeación financiera con una sola cuota mensual.
  • Reducir la carga mensual si la nueva obligación resulta más favorable que las deudas anteriores.

Señales de que es momento de unificar

La consolidación puede ser una opción si se identifica con estas situaciones:

  • Tiene varias cuotas con fechas de pago diferentes y le cuesta llevar el control.
  • Posee dos, tres o más tarjetas de crédito con obligaciones dispersas durante el mes.
  • Una parte importante de sus ingresos se destina al pago de tarjetas.
  • Con frecuencia solo cubre las cuotas mínimas exigidas.
  • Está pagando tasas de interés elevadas que dificultan reducir el saldo de la deuda.

Antes de tomar la decisión

La consolidación no siempre es la mejor alternativa. Antes de firmar un nuevo crédito, compare cuidadosamente la tasa de interés, el valor de la cuota y el plazo total. La nueva obligación debe ofrecer condiciones más favorables que las actuales; de lo contrario, podría terminar pagando más a largo plazo.

Si su objetivo es salir de deudas más rápido, considere estrategias como el método de la “bola de nieve”: pague primero las obligaciones más pequeñas y, una vez saldadas, destine ese dinero a la siguiente deuda, acelerando el proceso.

Además, siempre que sea posible, realice abonos a capital y reduzca el uso de las tarjetas de crédito si se han convertido en una fuente recurrente de endeudamiento.

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