Asteroide Apophis del tamaño de la Torre Eiffel pasará cerca de la Tierra en 2029 bajo vigilancia de la Nasa
El asteroide Apophis, detectado por primera vez en 2004, continúa siendo objeto de estrecha observación por parte de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (Nasa) debido a su trayectoria que lo llevará a un acercamiento significativo con nuestro planeta. Con un diámetro aproximado de 340 metros, comparable a la altura de la Torre Eiffel, este cuerpo celeste ha sido clasificado como objeto cercano a la Tierra con potencial consideración de riesgo, aunque las últimas evaluaciones descartan cualquier posibilidad de impacto.
El histórico acercamiento del 13 de abril de 2029
Según los cálculos más precisos de la agencia espacial estadounidense, el 13 de abril de 2029 marcará un hito astronómico cuando Apophis pase a aproximadamente 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. Esta distancia, notablemente cercana en términos cósmicos, situará al asteroide incluso por debajo de la órbita de varios satélites geoestacionarios, aquellos que mantienen posición fija respecto a un punto específico de la Tierra.
El evento representa una oportunidad única para la comunidad científica internacional, ya que permitirá estudiar de cerca un objeto de tales dimensiones sin el riesgo asociado a una colisión. Los modelos orbitales actualizados, basados en décadas de observación continua, confirman que no existe probabilidad de impacto durante al menos los próximos cien años, incluyendo fechas previamente consideradas como 2036 y 2068.
Seguimiento internacional y misiones espaciales programadas
La vigilancia de Apophis involucra una colaboración global coordinada a través de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), que organiza campañas de observación utilizando técnicas ópticas y de radar. Estas mediciones han refinado sustancialmente el conocimiento sobre su órbita, permitiendo descartar escenarios catastróficos y ajustar predicciones con mayor exactitud.
En preparación para este encuentro cercano, ya se han planificado misiones espaciales dedicadas:
- OSIRIS-APEX: anteriormente conocida como OSIRIS-REx después de su exitosa misión al asteroide Bennu, esta nave ha sido redirigida hacia Apophis y llegará después del sobrevuelo de 2029 para realizar estudios prolongados.
- Misión Ramses de la Agencia Espacial Europea: diseñada específicamente para acompañar al asteroide durante su paso cercano, recopilando datos complementarios a las observaciones terrestres.
Ambas misiones buscarán analizar el campo gravitatorio, la composición mineralógica y posibles alteraciones superficiales resultantes de la interacción con la gravedad terrestre.
Características físicas y efectos esperados durante el sobrevuelo
Apophis se originó hace aproximadamente 4.600 millones de años en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter. Clasificado como asteroide de tipo S, está compuesto principalmente por silicatos, níquel y hierro, con una forma alargada que sugiere una posible estructura de dos lóbulos. Completa una rotación cada aproximadamente 31 horas, mostrando un movimiento de eje no principal.
Durante su acercamiento de 2029, los científicos anticipan varios efectos significativos:
- Variaciones en la rotación: la interacción gravitacional con la Tierra podría alterar su patrón de giro y orientación.
- Desplazamientos de material superficial: posibles movimientos de regolito (capa superficial) debido a las fuerzas de marea.
- Modificación orbital: se espera que su período actual de 0,9 años alrededor del Sol aumente a aproximadamente 1,2 años después del encuentro.
Estos cambios proporcionarán información valiosa sobre la estructura interna del asteroide, revelando cómo responde a fuerzas gravitacionales intensas.
Observación desde la Tierra y visibilidad
Para los entusiastas de la astronomía, el paso de Apophis podría ofrecer un espectáculo visible sin instrumentos en algunas regiones del hemisferio oriental, dependiendo de las condiciones atmosféricas durante el evento. Sin embargo, será a través de telescopios profesionales y sistemas de radar distribuidos globalmente que se registrarán con precisión su trayectoria, variaciones de brillo y características dinámicas.
Este seguimiento exhaustivo no solo mejorará los modelos predictivos para Apophis, sino que también contribuirá al desarrollo de estrategias de defensa planetaria más efectivas contra objetos potencialmente peligrosos en el futuro. La comunidad científica enfatiza que, aunque la vigilancia es constante, no hay motivo para alarma pública dado el consenso actual sobre la ausencia de riesgo de impacto.



