La incorporación en Colombia del modelo educativo HEI Schools, fundamentado en los principios del sistema finlandés, ha reavivado el debate sobre la formación de los niños en sus primeros años de vida y la pertinencia de adoptar referentes internacionales en un sistema con brechas estructurales.
Un modelo centrado en el juego y el bienestar
La iniciativa, cofundada por la Universidad de Helsinki, comenzó a implementarse en el Buckingham School y se presenta como una propuesta que prioriza el aprendizaje a través del juego, la creatividad y el bienestar. Según sus impulsores, el modelo ha sido aplicado en cerca de 20 países, involucrando a miles de estudiantes y docentes.
Juliana Salazar, economista y consultora, explicó que la implementación del modelo ha implicado replantear la concepción del aprendizaje. "Nos ha enseñado que los niños aprenden en todo momento y en todo lugar, y que el bienestar es central. En Colombia tendemos a sobreestimularlos, mientras que este enfoque resalta la importancia de la calma, la curiosidad y la creatividad", afirmó.
El juego como eje estructurado
Desde la perspectiva académica, Lasse Lipponen, cofundador de HEI Schools, subrayó que el juego es un eje estructurado dentro del proceso educativo. "Los docentes establecen objetivos claros, pero el aprendizaje se construye a partir de las ideas de los niños. La imaginación es una competencia clave para enfrentar los desafíos actuales", señaló.
A su vez, Heikki Vartia, director de negocios internacionales del programa, indicó que el modelo surgió ante el interés global por el sistema educativo finlandés y busca trasladar sus principios a distintos contextos mediante procesos de adaptación y formación docente.
Cuestionamientos y desafíos locales
Sin embargo, la discusión no está exenta de críticas. Algunas voces advierten sobre el riesgo de privilegiar modelos externos sin atender las particularidades locales. Se ha planteado la necesidad de equilibrar la adopción de enfoques internacionales con el reconocimiento de las condiciones sociales, culturales y educativas del país.
El debate también ha puesto el foco en las prioridades de la educación inicial. Mientras ciertos sectores insisten en la medición de resultados y la adquisición temprana de contenidos, otros plantean que el énfasis debería estar en el desarrollo integral, el juego y la exploración.
La llegada de este modelo ocurre en un contexto donde expertos insisten en fortalecer la educación inicial en Colombia, no solo en cobertura sino en calidad y enfoque pedagógico. La adopción de metodologías extranjeras abre interrogantes sobre su viabilidad en territorios con limitaciones de infraestructura, desigualdades sociales y diferencias culturales.



