FAO advierte: hasta el 20% del pescado mundial podría ser objeto de fraude alimentario
FAO: hasta 20% del pescado mundial podría ser fraudulento

Alerta global: fraude en el pescado afecta la salud pública y la confianza del consumidor

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emitido una advertencia contundente en su último informe, titulado "El fraude alimentario en el sector de la pesca y la acuicultura". Según el documento, hasta el 20% del pescado que se comercia a nivel mundial podría estar sujeto a algún tipo de fraude, una práctica que no solo engaña económicamente a los consumidores, sino que también representa riesgos significativos para la salud pública.

¿Qué implica el fraude en el sector pesquero?

El informe de la FAO define el fraude alimentario como una práctica deliberada destinada a engañar a otros, que incluye diversas modalidades ilícitas. Entre las más comunes se encuentran:

  • Sustitución de especies, donde un pescado de menor valor se vende como uno más costoso.
  • Etiquetado incorrecto, que oculta el origen real o el método de producción.
  • Adulteración y falsificación de productos, alterando su composición o calidad.

Estas prácticas son especialmente frecuentes en restaurantes y servicios de catering, donde la identificación visual del pescado es difícil, así como en productos procesados como filetes, empanizados o mezclas, donde la especie puede quedar completamente oculta. La FAO señala que algunos estudios independientes sugieren que hasta el 30% de los productos del mar en restaurantes podrían estar mal etiquetados, citando casos específicos en cevicherías de Latinoamérica, restaurantes de China y productos de atún enlatado en la Unión Europea.

Impacto económico y sanitario del fraude

El sector mundial de la pesca y la acuicultura es una industria multimillonaria, que en 2022 produjo más de 185 millones de toneladas de productos acuáticos, valorados en aproximadamente 195.000 millones de dólares. Sin embargo, su complejidad, la amplia variedad de especies comercializadas (más de 12.000) y la participación de múltiples autoridades de inspección en las cadenas internacionales de suministro lo hacen vulnerable al fraude.

Más allá del engaño económico, la FAO advierte sobre graves consecuencias para la salud pública. El fraude puede implicar exposición a toxinas, alérgenos, patógenos y contaminantes, especialmente cuando los productos provienen de fuentes no autorizadas o eluden los controles de seguridad alimentaria. Esto subraya la urgencia de abordar el problema no solo desde una perspectiva comercial, sino también sanitaria.

Soluciones y recomendaciones de la FAO

Para combatir el fraude, el informe destaca la importancia de implementar métodos científicos avanzados y marcos regulatorios robustos. Entre las técnicas recomendadas se incluyen:

  1. Técnicas basadas en ADN, como el código de barras genético, la reacción en cadena de la polimerasa y la secuenciación de nueva generación, que permiten identificar con precisión las especies en productos procesados.
  2. Herramientas analíticas como la espectrometría de masas, el análisis de isótopos estables, la espectroscopía infrarroja y la resonancia magnética nuclear, utilizadas para detectar irregularidades y verificar el origen de los productos.

Además, la FAO aboga por la adopción de estándares internacionales como el Codex Alimentarius y directrices propias, junto con esquemas reconocidos por la Iniciativa Global de Seguridad Alimentaria. Las recomendaciones clave incluyen:

  • Requisitos de etiquetado armonizados a nivel global.
  • Inclusión obligatoria de los nombres científicos en las etiquetas.
  • Mejores sistemas de trazabilidad que permitan rastrear el origen del pescado desde su captura hasta el consumidor final.
  • Aumento de la conciencia del consumidor y mayor transparencia en la industria pesquera.

En resumen, el informe de la FAO sirve como una llamada de atención urgente para gobiernos, industria y consumidores, destacando la necesidad de acciones coordinadas para proteger la integridad del suministro de pescado y salvaguardar la salud pública a nivel mundial.