Mompox: La joya colonial que celebra la Semana Santa más extensa de Colombia
La llamada Ciudad Blanca de Mompox, en el departamento de Bolívar, despliega cada año una celebración única que trasciende lo religioso para convertirse en un fenómeno cultural integral. Esta población ribereña, que me vio nacer y de la cual me enorgullezco profundamente, guarda en sus calles empedradas saberes ancestrales, sabores tradicionales y una devoción católica que se manifiesta con especial intensidad durante la Semana Mayor.
Once días de tradición y solemnidad
Mientras en la mayoría del país la Semana Santa se celebra durante siete días, en Mompox esta conmemoración se extiende por once días completos, creando un calendario litúrgico y festivo sin paralelo. La celebración comienza realmente en marzo, tras el alegre Carnaval del Río, con dos eventos preparatorios fundamentales: la Semana Santa de los Niños y la Semana Sántica, que dan paso al viacrucis tradicional.
La programación incluye momentos de profunda solemnidad como el tradicional Paso Robado que amanece el viernes, seguido por el Domingo de Ramos, Lunes de Jesús de Nazareno, Martes de la Virgen de las Angustias y Ecce homo, Miércoles de serenata a los muertos, y el impresionante Jueves Santo con quince pasos en procesión. El Viernes Santo concentra el solemne entierro, la procesión de la soledad y la de la Virgen de los Dolores, mientras el Sábado Santo y Domingo de Resurrección culminan con la procesión Minerva, finalizando el Lunes de Pascua con Jesús Nazareno de regreso a casa.
Accesibilidad renovada y atractivos múltiples
Las dificultades históricas para llegar a Mompox pertenecen al pasado. Hoy, tres puentes conectan la isla con Bogotá, Cartagena y Medellín, complementados por vuelos comerciales durante la temporada y la visita regular de dos cruceros turísticos europeos que arriban dos veces por semana. Esta conectividad ha transformado a Mompox en un destino de turismo religioso por excelencia, pero también arquitectónico, ambiental y gastronómico.
El Centro Histórico de Mompox está reconocido como uno de los mejor conservados del mundo, mientras que sus paseos por el Río Magdalena y la Ciénaga de Pijiño ofrecen encuentros con la rica fauna y flora regional. La gastronomía local, preparada por matronas en cocinas tradicionales, deleita con sabores ancestrales que incluyen vinos, quesos de capas, dulce de limón, butifarras y casabes.
Artesanía y reconocimientos
Las manos prodigiosas de los artesanos momposinos mantienen vivas tradiciones centenarias. Los joyeros trabajan la filigrana en plata con maestría incomparable, mientras los alfareros crean macetas vidriadas, los ebanistas elaboran mecedoras de solera y los herreros producen forjas y herrajes ornamentales. Estos talleres constituyen visitas obligadas para cualquier turista.
Mompox ostenta con orgullo las categorías de Patrimonio Nacional Cultural y de la Humanidad y Ciudad Valerosa, entre otros distintivos. A pesar de poseer siete templos protagonistas, una Basílica menor y diez parroquias aledañas, y de demostrar un fervor religioso legendario, la población aún espera el reconocimiento como Diócesis, aspiración profundamente sentida por su feligresía.
Hospitalidad y futuro turístico
Desde que comienza marzo, Mompox se viste de fiesta y despliega su proverbial hospitalidad y calidez en el trato hacia visitantes, familiares y turistas. La combinación de atractivos culturales, arquitectónicos, religiosos, musicales y gastronómicos constituye una carta de seguridad para el disfrute de quienes llegan a esta joya colonial.
Mompox es, y seguirá siendo, un destino turístico de primer orden, donde la tradición católica se entrelaza con expresiones culturales únicas, creando una experiencia que trasciende lo religioso para convertirse en un encuentro con la esencia misma de la identidad colombiana.



