Córdoba enfrenta inundaciones mientras representa a Colombia en Vitrina Turística de Anato
Córdoba: entre inundaciones y vitrina turística nacional

Córdoba: entre la emergencia climática y la oportunidad turística

El departamento de Córdoba atraviesa una de las coyunturas más complejas de su historia reciente. Las lluvias torrenciales y las inundaciones provocadas por el desbordamiento de ríos y ciénagas han impactado a la mayoría de sus municipios, incluyendo de manera significativa a Montería, su capital. El panorama es desolador: más de 80.000 familias damnificadas; extensas áreas urbanas y rurales completamente anegadas; pérdidas incalculables en enseres domésticos, cultivos agrícolas, ganadería e infraestructura turística; y una economía regional severamente afectada.

Este retrato doloroso se presenta en un territorio históricamente marcado por desafíos institucionales, que ahora se enfrenta a la fuerza implacable de la naturaleza con recursos limitados y una capacidad de respuesta que parece desbordada ante la magnitud de la tragedia.

Un protagonismo inesperado en la vitrina turística nacional

En medio de este contexto adverso, Córdoba asume desde hoy un rol protagónico en la 45ª Vitrina Turística de Anato, el evento promocional más importante del sector turístico colombiano. La Tierra del Sinú fue seleccionada el año pasado como el destino nacional invitado de honor para esta edición del certamen, pero la actual situación de emergencia obliga al departamento a presentarse desde una perspectiva completamente diferente a la planeada originalmente.

Su participación en la feria, más que una estrategia convencional para promover y posicionar su marca turística, se convertirá en un espacio fundamental para visibilizar el drama humanitario y ambiental por el que atraviesa. La imagen que proyectará Córdoba es la de un territorio que sufre, resiste y requiere, más que nunca, el respaldo solidario de todo el país.

El escenario ferial surge así como una oportunidad estratégica para brindarle apoyo concreto, reconocer su inmenso potencial turístico y cultural, y recordarle a Colombia y al mundo que el turismo, en momentos de crisis profundas, puede convertirse en una herramienta vital de reactivación económica y en una verdadera tabla de salvación para comunidades enteras.

La riqueza natural y cultural amenazada

Ubicado en una posición geográfica privilegiada, entre el mar Caribe y las cuencas de los ríos Sinú y San Jorge, Córdoba combina una riqueza natural excepcional con una identidad cultural profundamente caribeña. Su clima cálido, su vocación agropecuaria histórica y su creciente apertura a los servicios turísticos lo habían venido posicionando, gradualmente, como un destino emergente dentro del mapa turístico nacional.

El departamento cuenta con 124 kilómetros de playas —muchas de ellas ahora seriamente afectadas por las inundaciones— en municipios que intentan sortear el trance, como San Bernardo del Viento, Moñitos, Puerto Escondido y Los Córdobas. También concentra lugares de ensueño como Coveñas y San Antero, reconocidos por sus aguas calmas y la práctica de ecoturismo y deportes náuticos. Y exhibe a Montería, la llamada Perla del Sinú, atractiva biodiverciudad de parques lineales que había sido ejemplo de recuperación ambiental.

Córdoba es biodiversidad exuberante, ciénagas vitales, manglares protectores, música vibrante, fiestas populares arraigadas y una rica tradición cultural que se expresa en el porro, en la cocina ancestral y en la hospitalidad legendaria de su gente. El desarrollo progresivo de una oferta turística cada vez más diversa y estructurada —hoy amenazada por el desborde de las aguas— le había permitido mantener, en los últimos años, un crecimiento sostenido en sus flujos turísticos, tanto nacionales como internacionales.

El contraste con el Caribe mexicano

El extremo opuesto en esta edición de la Vitrina Turística lo protagoniza el invitado internacional al certamen: el Caribe mexicano. Se trata de una región turística completamente consolidada y exitosa, ubicada en el estado de Quintana Roo, península de Yucatán, y conformada por un mosaico de 12 destinos con identidades propias, pero articulados bajo una misma narrativa de sol, mar, cultura y servicios de alto nivel.

La joya de la corona y principal punto de entrada es Cancún, un reconocido y concurrido balneario caracterizado por su planta hotelera de clase mundial. El Caribe mexicano integra vistosos atractivos con experiencias diferenciadas, como Isla Mujeres, Cozumel, Puerto Morelos, Playa del Carmen o Tulum, todos integrados en una franja turística de primer orden, ejemplo de planificación estratégica, promoción efectiva y diversificación de productos que cautivan al mercado internacional, incluyendo una amplia participación histórica de viajeros colombianos.

Dos realidades en un mismo escenario

Durante tres días, la Vitrina de Anato será punto de encuentro de dos caras de la misma moneda: la de un destino nacional que busca sobreponerse a la adversidad, superar la emergencia y remediar el camino; y la de otro internacional, maduro y boyante, que recoge los frutos de varias décadas de consolidación turística sistemática. Frente a un escenario de 1.500 expositores provenientes de 33 países, ambos se presentan desde escalas distintas y desiguales, pero con la misma convicción sobre el papel transformador que puede jugar el turismo para priorizar su rescate inmediato o su desarrollo continuo.

La participación de Córdoba asomándose al mundo turístico desde Corferias, con el agua todavía marcando sus calles y campos y la esperanza puesta en un turismo que ayude a drenar su drama, rescatar la oferta, reactivar la economía y sostener a miles de familias damnificadas, contrasta poderosamente con la del Caribe mexicano, verdadera potencia en la industria de la hospitalidad por su vertiginosa expansión y consolidación.

La paradoja de este año será una vitrina turística que refleja dos realidades radicalmente distintas, representadas por sus dos destinos invitados de honor. Será un espejo de contrastes evidentes, algo más que un escenario convencional de cifras, negocios y contratos: un espacio necesario de reflexión profunda y solidaridad concreta para que visitantes y expositores le apuesten a nuestro golpeado destino emergente, urgido de respaldo decidido para levantarse.

En tiempos en que la naturaleza exhibe su fuerza desbordante y las comunidades su vulnerabilidad extrema, la Vitrina Turística de Anato debe recordarnos que el turismo no es solo una industria económica: es tejido social que se reconstruye, resiliencia que se fortalece, esperanza que se renueva y futuro que se construye. Córdoba, desde su dolor palpable, lo demuestra con crudeza. Y el Caribe mexicano, desde su éxito consolidado, lo confirma con evidencia. Sombras y luces matizadas en un mismo sector global, que evidencia su papel fundamental como lenguaje común de las naciones y las comunidades.

Contexto adicional del sector

Desde 2022, México ha experimentado un fuerte desplome del turismo colombiano, que históricamente había sido su tercer mercado emisor más importante. Durante los últimos cuatro años, la pérdida de viajeros nacionales se proyecta en cerca de 130.000 personas, debido entre otras causas a:

  • Maltrato documentado en los filtros migratorios mexicanos
  • Inadmisiones frecuentes de ciudadanos colombianos
  • Políticas de visado cada vez más complicadas y restrictivas

Durante la feria de Anato, empresarios turísticos colombianos solicitarán formalmente a las autoridades mexicanas buscar acuerdos bilaterales para revertir esta situación preocupante y reactivar los históricos indicadores de viajeros desde nuestro país hacia destinos mexicanos.